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Roadtrip por Andalucía y el Algarve (Portugal) en 10 días

En verano de 2018, hice un road trip por el sur de España y Portugal. He dicho ya varias veces que, desde el viaje a Cantabria, llevar la casa a cuestas cuando viajo se convirtió en mi forma favorita de viajar. Una furgoneta con comida hasta los topes, trastos varios, depósito lleno y muchas ganas de disfrutar más del camino que del propio destino.

Saliendo desde Teruel, nuestro destino era pasar unos días en el Algarve (región más meridional de Portugal, sin contar las islas), pero, teniendo en cuenta que son muchas horas de carretera, decidimos hacer varias paradas por el camino tanto a la ida como a la vuelta por Andalucía, e incluso la última noche la pasamos en la ciudad de Cuenca para alargar un día más el viaje. 

Os dejo aquí el enlace al post de los consejos de Antes de viajar al Algarve, donde os dejo algunas cosas útiles sobre los peajes, la gastronomía, el clima…

Fue un viaje de 11 días y 10 noches recorriendo ciudades, calas, acantilados, pueblecitos. Durmiendo en lugares con vistas que ni en los mejores hoteles. Disfrutando de la gastronomía típica de cada zona. Haciendo piragüismo, surf… Un viaje para recordar. Así que empecemos.

 

1º DÍA: Córdoba

Nuestra primera parada del viaje fue en Córdoba. Desde Teruel hasta allí son unas cinco horas y media, por lo que como salimos después de comer, llegamos prácticamente a la hora de cenar.

Por el camino, llamamos para reservar para cenar en Casa Rubio, en concreto en su azotea. Se trata de una taberna cordobesa en pleno barrio de la judería, fundada en 1920 y con una comida espectacular. Es imprescindible llamar para reservar, puesto que suele estar siempre llena. El entorno que se ve desde su azotea es precioso, sobre todo por la Puerta de Almodóvar, una de las puestas que daban acceso a la ciudad de Córdoba. Nosotros pedimos para compartir un poco de todo, pero, sin duda, no puedes irte de Córdoba sin probar su salmorejo y pescadito frito. Eso sí, en Casa Rubio, las berenjenas con miel (otro plato típico cordobés) estaban impresionantes.

Después de cenar, estuvimos callejeando por el barrio de la judería. Este barrio se encuentra en pleno Casco Histórico de la ciudad, desde la Puerta de Almodóvar hasta la Mezquita-Catedral. Sin extendernos mucho, la Judería actual está comprendida por las calles Averroes, Tomás Conde, Manríquez, Almanzor, Romero, Deanes y Judería, y las Plazas de Maimónides, Tiberíades, Judá Leví y Cardenal Salazar.

En el corazón de la judería se encuentra la Plaza de Maimónides, conocida en el siglo XVI como Plaza de los Armentas, por alojar allí la casa de esta familia, o posteriormente, denominada Plaza de las Bulas o también Plaza del Arcediano. En la actualidad alberga la sede del Museo Taurino de la ciudad. En la Plaza de Tiberíades, de menor tamaño, destaca una magnífica escultura de Mateo Ruiz de Olmos que representa al filósofo cordobés Musa Ibn Maymun o Maimónides.

Las calles de la judería tienen dos ejes diferenciados, el primero formado por las calles Judíos y Tomás Conde, paralelas a la antigua muralla, y el segundo por las calles Almanzor y Romero. Entre estos dos ejes se crea un entramado de calles sinuosas y estrechas, algunas sin salida.

De especial interés es la Calle Judíos, en la que está la Taberna Guzmán. Más adelante, la Casa Andalusí. Y, finalmente, la Sinagoga, el templo, al Zoco Municipal, el mercado…

Terminamos nuestro paseo en la Mezquita, que claramente, por la noche, solo vimos desde fuera (dejamos la visita para lo primero que hacer al día siguiente por la mañana, puesto que de 8:30 a 9:30 es gratuita la entrada) y cruzamos el Puente Romano hasta la Torre de Calahorra.

Después del paseo, fuimos a tomar algo a un bar que nos habían recomendado, donde también dan comidas: La bicicleta, donde los zumos naturales están muy buenos.

Para dormir, aparcamos muy cerquita de la propia judería, cerca de un centro médico. Hay que tener en cuenta que nosotros viajábamos en una furgoneta vw t3, que cuenta como un turismo (no es como una autocaravana) y, esa noche, no íbamos a utilizar la cocina ni montar nada fuera de la furgo, por lo que no puede considerarse acampar. Si solo vas a dormir dentro de la furgo, nadie te va a poner problemas siempre que tan solo ocupes tu sitio de aparcamiento.

2º DÍA: Córdoba-Sevilla-Punta Umbría (Huelva)

CÓRDOBA

El segundo día, nos ponemos el despertador bien prontito para ir a la Mezquita. Si vas de 8:30 a 9:30 la entrada es gratuita, así que allá que fuimos. Dejamos la furgoneta donde la teníamos para aparcar y cruzamos el barrio de la judería hasta la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Este monumento es el más característico de Córdoba y el más importante de todo el Occidente Islámico. Consta de dos zonas, el patio o sahn porticado, donde se levanta el alminar (bajo la torre renacentista), única intervención de Abd al- Rahman III, y la sala de oración o haram. El espacio interior es la parte más conocida por sus columnas y arcadas bicolores.

Eso sí, en esta visita gratuita no entra la parte de la Catedral, es decir la parte católica. Si queréis verla con más calma y sin tener que madrugar tanto, la entrada general son 11 euros. También se puede subir a la torre del campanario, que cuesta 2 euros.

Después de ver la Mezquita, dimos un paseo por el patio de los Naranjos, en el mismo complejo, que es gratuito en cualquier momento.

Una vez hecha la visita obligada a la Mezquita, callejeamos por la judería un ratito para verla de día hasta llegar a la Calleja de las Flores, que está a escasos metros y que seguramente sea la calle más fotografiada de la ciudad. La verdad es que es preciosa.

Seguimos callejeando un rato más y entramos a algunos de los famosos patios de Córdoba. Esta ciudad, a pesar de no ser muy grande, tiene infinidad de cosas para ver y en un solo día no se puede ver al completo, está claro que volveré, pero pudimos hacernos una idea del encanto que tiene y pudimos callejear por sus estrechas calles, admirar sus famosos patios y alucinar con su Mezquita.

SEVILLA

Tras eso, no muy tarde, nos pusimos rumbo a nuestra siguiente parada del viaje: Sevilla, otra ciudad preciosa, de la que por supuesto nos enamoramos al instante y de la que tan solo pudimos disfrutar unas horas, pero esta es la gracia de un road trip, hacer pequeñas paraditas e ir disfrutando del camino.

Así pues, en Sevilla, pasamos prácticamente el resto del día. Aparcamos en un parking de tierra que hay cerquita de la Plaza de España, justo delante de la Capitanía General. Y, por tanto, nuestra primera parada fue la Plaza de España, situada en el parque de María Luisa, lleno de palmeras, estanques, glorietas y otras plazas y edificios.

La Plaza de España de Sevilla fue construida en 1929 para la exposición iberoamericana de ese año, aunque mucha gente cree que fue construida por la expo del 92, pero tiene unos cuantos años más. Es la más grande de Sevilla y, seguramente, una de las más llamativas de España. Tiene una forma semi elíptica, de estilo regionalista (huyendo del modernismo). Algo que llama realmente la atención son los azulejos azules que hay a lo largo de toda la plaza, la mayoría de ellos, en cada uno de los bancos que representan cada una de las provincias de España. A mí me encantó, es una parada obligatoria en Sevilla.

De camino hacia el casco antiguo, hicimos una parada en la Torre del Oro junto al río Guadalquivir. Y de ahí, a la zona centro de Sevilla para ver, en primer lugar, la Catedral de Sevilla y su famosa Giralda (su torre del campanario). Al no contar con mucho tiempo, nosotros no entramos dentro, pero es recomendable hacerlo.

A lo que sí que entramos fue a al Alcázar de Sevilla. Seguramente, lo que más disfruté de esta ciudad, es precioso, eso sí enorme, puedes pegarte horas dando vueltas y vueltas, tanto en sus interiores como exteriores. La mayor parte de su arte es islámico, pero también puedes encontrar mudéjar, gótico, renacentista y barroco. Es uno de los palacios en uso más antiguos del mundo, lo cual quiere decir que si el Rey viaja a Sevilla, puede quedarse aquí a residir.  Y, sí, fue uno de los escenarios de la serie de Juego de Tronos.

De su interior, destaca el Patio de las Doncellas y el Patio de las Muñecas, los Salones de Carlos V.

La entrada general son 11,50 euros, aunque hay descuentos para estudiantes, eso sí, hay que llevar el carné para acreditarlo. El horario es de 9 a 17 horas. Así que, nosotros aprovechamos hasta el cierre y comimos después en un restaurante junto a la Catedral que todavía tenía la cocina abierta, con un menú por solo 11,50 euros, nada súper llamativo, pero calidad precio perfecto. No recuerdo el nombre, pero por esa zona hay bastantes bares de tapas que no están mal de precio.

PUNTA UMBRÍA (HUELVA)

Tras esto, pusimos rumbo Punta Umbría en Huelva, donde íbamos a pasar la noche, para así, al día siguiente, cruzar ya a Portugal.

Punta Umbría es un municipio onubense en el que, por supuesto, lo que más destaca son sus kilómetros de costa y playas de arena blanca. Está anclado entre la ría de Huelva, donde confluyen el río Odiel y el Tinto, y el Atlántico, formando una especie de península rodeada por mar casi por completo.

Lo que más me gustó es que, a pesar de ser un sitio de playas inmensas, no ha caído en la sobreexplotación del turismo y no hay grandes complejos hoteleros ni edificios inmensos como pasa en otros lugares. Sino que se ha mantenido con sus casitas de toda la vida.

En cuanto a qué playa elegir, todas tienen algo especial: la playa de Punta Umbría es la más cercada al núcleo urbano y seguramente la más frecuentada. En el otro extremo, está la playa de los Enebrales, menos solicitada y rodeada de verde (pinos, romero, dunas…). También está, entre otras, la playa de Bota o del Cruce, que es virgen.

A nosotros nos habían recomendado ir al famoso club El Mosquito, en la punta de la Canaleta, con un ambiente alternativo, pufs para sentarse, una hayma donde resguardarse (ese día el viento era bastante fuerte), música de djs en directo… Así que allá que fuimos. La puesta de sol aquí es espectacular. Además durante el día hacen talleres de yoga, windsurf, cine de verano… En esta playa, junto a la desembocadura de la ría de Huelva, parece que te traslades a Tarifa, puesto que podrás ver el espectáculo de decenas de aficionados al windsurf y kitesurf volando sobre las aguas del Atlántico.

Aparcar en Punta Umbría es complicado por dos razones, primero porque prácticamente todo es de pago y segundo por la gran cantidad de gente que hay. En esta página tenéis las tarifas de las distintas zonas O.R.A. Dependiendo del color, el precio y horarios son distintos. Nosotros, para ir al Mosquito y para dormir, aparcamos en el Parking Público Punta Umbría, es de zona roja, por lo que el precio son 2 euros/día. Encontrar sitio aquí es complicado, o madrugas mucho o vas al final de la tarde, sino es misión imposible.

Nosotros no tuvimos problemas para dormir allí al ser furgoneta y contar como un turismo, pero, por Internet, vi que habían regulado que las autocaravanas no pueden aparcar, para lo que han añadido un regulador de altura de 2,15m. 

El sitio es espectacular, con unas vistas preciosas, baños relativamente cerca y el núcleo urbano no demasiado lejos para poder ir a comprar al supermercado.

Aquí acababa nuestro segundo día, habiendo visto dos ciudades preciosas y terminando con una puesta de sol preciosa en una playa alucinante, tomándonos un mojito en un Beach club realmente recomendable. Al día siguiente, podríamos rumbo a Portugal.

3º DÍA: Ría Formosa. Cacela Velha. Isla de Tavira.

Antes de contaros nuestra llegada a Portugal y qué hicimos este tercer día, os recomiendo que consultéis estas dos entradas del blog: Peajes en el Algarve y Antes de viajar al Algarve. En ellas os doy algún consejo a tener en cuenta antes de adentrarnos en nuestro país vecino, sobre todo en el tema de los peajes, lo cual puede ser algo lioso y es mejor tenerlo claro antes de cruzar a Portugal. Otro consejo del que también hablo en estas entradas es que llenéis el depósito de gasolina antes de cruzar, puesto que en España es más barata. 

Una vez, solucionado el problemilla del peaje, comienza nuestro recorrido por el Algarve. El primer día lo vamos a utilizar para empezar a conocer la Ría Formosa. El parque Natural de la Ría Formosa abarca 18.000 hectáreas y está protegido del mar por cinco islas barrera (Isla Barreta también conocida como Isla Desierta, Isla de Culatra, Isla de Armona, Isla de Tavira e Isla de Cabanas) y dos penínsulas (la península de Ancão, mas conocida como Isla de Faro y la Península de Cacela).

CACELA VELHA

Nuestra primera parada del día fue la pequeña villa de Cacela Velha.  A una escasa hora de Huelva, encontramos esta villa portuguesa situada sobre una colina al inicio del parque natural de la Ría Formosa. Está formada por no más de cincuenta pequeñas casas blancas y azules, algunas adornadas con flores, que recuerdan a su pasado árabe, una plaza donde se encuentra la Iglesia Matriz, de estilo medieval y una fortaleza que forma parte de la ruta de los castillos del sur de Portugal. Es uno de esos lugares del Algarve donde han sabido conservar su esencia de pueblo portugués, sin cambios abruptos, parece que el tiempo se hubiera detenido.

Es un pueblo de postal y tiene las mejores vistas al parque natural de la Ría Formosa con sus islotes de color verde y marrón. La playa de Cacela Velha se encuentra en la península de Cacela y para acceder a ella hay que cruzar la ría andando cuando la marea está baja o bien en barquita. Es una playa prácticamente desierta. Esta zona del Algarve se caracteriza mucho por estas playas inmensas y prácticamente desiertas y vírgenes.

Cuando llegamos a Cacela Velha no teníamos ni idea de que se estaba celebrando las Noches de Encanto, tres días de julio en las que esta pequeña aldea rememora su pasado árabe, aquellos años en los fue Qastallat, un próspero enclave musulmán. Pero en cuanto llegamos, supimos que algo se estaba celebrando por la gran cantidad de coches, menos mal que llegábamos pronto y pudimos aparcar. En las calles que llevan a la plaza y, por supuesto, la plaza había un mercadillo de artesanía y comida, principalmente árabe. Pero lo más espectacular iba a tener lugar durante la noche, por lo que, aunque no estaba en nuestro planes, decidimos que volveríamos por la noche.

Así que, después de visitar la villa, principalmente callejear por sus calles de bonitas casas, por la plaza y la fortaleza y disfrutar de las vistas de la ría, nos fuimos hacia nuestro siguiente destino: Tavira.

TAVIRA

Tavira se encuentra a orillas del río Gilão y se caracteriza por esa curiosa mezcla de tradición portuguesa e influencias árabes. Puedes pasear por sus callejuelas empedradas con casas tradicionales adornadas con azulejos, en concreto la Rua da Libertade, visitar sus preciosas iglesias entre las que destacan la de la Misericordia y do Carmo, subir a las murallas del castillo y cruzar su puente romano.

Nosotros estuvimos callejeando un poco y comimos en el restaurante Vela 2 (calidad precio muy bien). Como explico en la entrada Antes de viajar al Algarve, en la mayoría de los restaurantes en Portugal, te ponen una especie de aperitivo con pan, mantequilla, aceitunas por el que te cobrarán 1 o 2 euros. Si no lo tocas, no te lo cobrarán.

Pero para lo que de verdad habíamos ido a Tavira era para visitar la Isla de Tavira y sus preciosas playas, al sur de este municipio, a la cual se accede en ferry desde el muelle, en un trayecto de unos 5 minutos y que cuesta unos 2 euros ida y vuelta.

La isla de Tavira, con 11 km de costa, cuenta con cuatro playas, todas ellas con bandera azul: Praia de Ilha Tavira, Praia da Terra Estreita, Praia do Barril y Praia do Homem Nu (nudista).

Cuando bajas del ferry, la primera playa a la que llegas es la Ilha Tavira, después de atravesar una zona de acampada con chiringuitos, restaurantes (precios bastante caros), tiendas… Esta playa está como dividida en dos partes (para lo cual hay un vigilante), en una de ellas solo te puedes poner si tan solo llevas toalla y mochila, mientras que en la otra puedes montar la sombrilla, sillas, etc.

Estuvimos un ratillo en esta playa, pero pronto pusimos rumbo a la Praia do Barril para ver su cementerio de anclas, más de cien anclas colocadas en filas, medio enterradas en las duras y oxidándose con el paso del tiempo. Tradicionalmente, la pesca de atunes consistía en crear un laberinto de redes donde atrapar a estos peces. Estas estructuras requerían cientos de anclas para sujetar las redes. Y, así, este cementerio se formó como conmemoración simbólica del descenso de las poblaciones de atunes y el abandono de esta forma de vida. Hoy en día, no quedan atunes de aleta azul en las aguas del Algarve.

Las casitas que hay cerca de esta playa eran las típicas casitas de los pescadores, pero después de la década de los 60 cuando se tuvo que abandonar esta forma de vida, se abandonó esta pequeña aldea. Hoy han sido transformadas en restaurantes y bares.

Son varios km. andando y nosotros no habíamos previsto bien el tiempo, por lo que nos tocó correr (literalmente) a la vuelta para no perder el ferry. Desde esta playa también se puede cruzar (solo a pie) a tierra firme a través de una pasarela, cosa que podríamos haber hecho, pero, al tener la furgo en el muelle, hubíeramos tenido que andar demasiado y lo mismo con el tren en miniatura, que cuesta 3 euros.

En el caso de que tengáis más tiempo, cerquita de aquí está el pueblo de Santa Luzia, localidad pesquera que prácticamente no ha cambiado nada que tiene mucho encanto con sus casitas y barquitos pesqueros de colores. La pesca característica es la del pulpo, por lo que no te puedes marchar de aquí sin probarlo. Al sur de esta localidad es donde está la siguiente playa, la de Terra Estreita.

Sin embargo, nosotros no tuvimos tiempo, puesto que el último ferry que salía para el muelle de Tavira donde habíamos aparcado la furgo era a las 20h. Así que volvimos en el ferry, cogimos la furgo y de vuelta, como ya he dicho antes, a Cacela Velha a disfrutar de las Noites de Encanto.

NOITES DE ENCANTO EN CACELA VELHA

Las Noites de Encanto en Cacela Velha son tres noches de julio durante las cuales, en las tres calles principales, se rememora el pasado árabe de esta aldea, cuando en lugar de Cacela Velha era Qastallat, un próspero enclave musulman. Las calles de visten para la ocasión y se llenan de color, música y magia. 

Cuando llegamos había mucha gente, pero pudimos aparcar en el parking Vila Nova de Cacela, donde también pasaríamos la noche. No me cansaré de repetir que nosotros viajábamos con furgoneta y no con autocaravana, por lo que no nos pusieron problemas en ninguno de los sitios donde pasamos la noche, puesto que no acampamos, solo utilizábamos nuestro sitio de aparcamiento igual que un turismo.

El ambiente de la villa es precioso ya de por sí, pues en esos días es mucho más bonito. Mercadillos con productos propios portugueses y también árabes, música, espectáculos, haymas para tomar el te y cachimbas. Nos encantó, tuvimos realmente suerte al poder ver este pueblecito durante sus fiestas. Y, así, terminábamos nuestro tercer día.

4º DÍA: Pego do Inferno. Playa de Falésia y Sau Rafael. Albufeira.

PEGO DO INFERNO

Seguimos nuestro camino por el sur de Portugal hacia el oeste. Nuestra primera parada ese día fue en Pego do Inferno: pequeña cascada de unos 3 metros que conforma un pequeño lago. Está localizada en San Esteban a unos 8km. de Tavira. Es un lugar quizá no demasiado conocido y algo escondido (cada vez menos, cuando fuimos había bastante gente, aunque no demasiada), pero la verdad que me encantó y además pasamos un rato muy divertido: hay un salto y también una cuerda atada a un árbol para poder lanzarte al laguito.

El entorno es precioso, pero por lo que leí antes de ir y pudimos comprobar una vez allí, es que debió haber un incendio hace años y tras esto, aunque ya ha recuperado parte de su encanto y vuelve a haber agua, se ha descuidado bastante y para encontrarlo es un pelín complicado. Hasta que ocurrió el incendio debía haber un puente de madera pero quedo destruido, por lo que para acceder hay que dar un pequeño rodeo. Para llegar lo mejor es dejar el coche en el aparcamiento y con el gps te vas acercando, el problema es el tramo final, pero con el ruido del agua y siguiendo a la gente por un sendero con naranjos, no tardamos mucho en encontrarlo.

Su nombre, Pego do Inferno, se lo debe a una leyenda local que cuenta que, hace muchos años, un carro tirado por bueyes se despeñó cayendo al estanque sin que sobreviviera ningún ocupante ni animal. Pero lo curioso fue cuando los buzos que fueron a rescatar los cuerpos no consiguieron llegar al fondo de lo profundo que era, tan profundo que llegaba “hasta el infiero”. Aunque la realidad es que tan solo tiene seis metros de profundidad.

PLAYA DE FALESIA Y PLAYA DE SAU RAFAEL

Nuestra siguiente parada lógica tendría que haber sido Faro, la capital del Algarve, y sus playas desiertas por la Ilha Deserta. Sin embargo, seguiríamos en el Parque Natural de la Ría Formosa como el día anterior y volveríamos a ver algo relativamente similar; y, si queríamos llegar hasta el oeste, hay cosas que hay que dejar de ver (además así tengo excusa para volver al Algarve).

Por tanto, pasamos de largo Faro y nos fuimos hacia la zona de la Albufeira. Por la tarde visitamos dos playas de esta zona:           

  • Playa de Falésia, en Olhos de agua, en la que lo que más llama la atención son sus escarpados muros de tierra roja. Es bastante llamativo el contraste entre el mar y esa pared roja, que puede recordarnos (salvando muy mucho las distancias) al Cañón del Colorado, por el tipo de piedra y su color. El término falesia significa acantilado y está claro que es lo que destaca en esta playa. Para bajar a la arena hay una larga escalera de madera. Es una playa realmente extensa.
  • Playa Sau Rafael, en Albufeira, que destaca principalmente por los modelados rocosos que hay a lo largo de la arena y que forman peñascos, arcos, grutas. Después de un baño, nos pusimos a andar y andar y acabamos viendo otras calitas, o lo que parecían calitas, la marea estaba alta y el mar ganaba mucho terreno a la arena por lo que por la mañana seguramente tenía un aspecto muy diferente este camino. Llegamos a un bar-restaurante al que se subía por unas escaleras que daban a la playa. Estaba colocado sobre una especie de plataforma de madera para los ratos de marea alta, como era el caso. El mar se colaba prácticamente por debajo, donde descubrimos una especie de columpio que alguien había montado allí con unas cuerdas y una tabla.

ALBUFEIRA

Después de la tarde de playas, fuimos a cenar y pasar la noche en Albufeira, principal zona turística del Algarve, y, por tanto, la más masificada. Dejamos atrás esas playas casi desiertas y pueblos que no habían caído en las transformaciones del turismo como eran los de la zona de la Ría Formosa.

Albufeira tiene, podríamos decir, dos partes: por un lado, el casco antiguo con sus callejuelas típicas de los pueblos costeros de Portugal, restaurantes y hoteles más tradicionales, culminando en la playa urbana de Los Pescadores, dirigido especialmente para turismo más tranquilo y familiar; y, por otro, la zona moderna llena de bares, restaurante, hoteles…, además de su famosa calle, “Strip”, perfecta para salir de fiesta y, por tanto, zona dirigida a un turismo más joven y de fiesta. Esto permite que ambos tipos de turismo se den en el mismo sitio sin verse afectados el uno por el otro.

Nosotros aparcamos en un aparcamiento gratuito de tierra no muy grande que el GPS lo llama Free Public Parking, a unos 10 minutos andando del casco antiguo. No tuvimos ningún problema con la furgo, pero sí que es cierto que fue el lugar donde aparcamos que menos seguridad nos dio, no para dormir, sino para aparcar, en cuanto posibles robos, pero lo dicho fue solo una sensación porque no tuvimos ningún incidente. Eso sí, la vuelta se hizo pesada, hay que subir una buena cuesta.

Nos fuimos a pasear por el casco antiguo y el paseo marítimo de la playa de Los Pescadores, donde, en uno de los varios restaurantes de primera línea, cenamos la típica Cataplana de marisco (también se puede pedir de carne). No recuerdo en cual de todos nos sentamos, realmente fue en el que pudimos porque estaban llenos, pero en esa zona prácticamente son todos muy parecidos de precio y calidad.

La cataplana es uno de los platos más típicos de Portugal y, en concreto, del Algarve, aunque tiene influencias árabes por la ocupación morisca durante los siglos VIII y IX. Estos trajeron uno de sus utensilios de cocina más empleados, el tajine, un plato de barro con tapa en forma de cono, y los portugueses desarrollaron las originarias cataplanas (cazuela con forma esférica con dos partes unidas por un eje) de zinc (actualmente de acero inoxidable). Así en este tipo de cazuela se cocina mediante la cocción al vapor (por su cierre prácticamente hermético) manteniendo los propios jugos de verduras y pescados o carne. Además, lo curioso, es que te lo sirven con la propia cataplana cerrada en la mesa para abrirla justo antes de comer y que se mantenga el olor y el sabor.

Así terminábamos este cuarto día de nuestro road trip.

5º DÍA: Playa de Benagil. Playa de Marinha. Algar Seco (Carvoeiro). Lagos.

PLAYA DE BENEGIL

Seguimos nuestro camino hacia el oeste de Portugal y llegamos a la zona de Cavoeiro. Nuestra primera parada es la Playa de Benagil y después retrocederemos un poquito para ir a la Playa de Marinha. Ir primero a la de Benagil tiene una explicación y es que lo más llamativo de esta playa es el Algar de Benagil, que esconde una cueva a la que entra luz natural y es de 11 a 14 cuando la luz entra directamente desde arriba y, por tanto, el momento más impresionante para visitarla.

Es complicado quedarse con un lugar solo de todo este viaje, pero si me hicieran elegir creo que este sería mi rincón favorito del Algarve. El Algar de Benagil es una cueva que se ha formado de manera natural por la erosión del mar al chocar con los acantilados, con la peculiaridad del algar en el techo (agujero) por donde se cuela la luz del sol. Realmente si vas al Algarve es obligatorio su visita, es verdaderamente espectacular en fotos, pues imagínate en vivo.

La playa de Benagil, como playa, no tiene el encanto que se merecería tener y es que se ha convertido en un lugar de peregrinaje para ir a visitar el algar. Así que, nosotros en la playa no nos enredamos. Una vez aparcamos en la carretera (estaba ya llena de gente) y andar un pelín hasta llegar a la playa, alquilamos una tabla de paddle surf para llegar a la cueva.

¿Cómo acceder a la cueva desde la playa? Hay varias maneras.

  • Una de las opciones es a través de las excursiones en barco con el que te llevarán a más cuevas, no solo a esta, pero con el inconveniente de que no podrás quedarte para disfrutar del entorno, que realmente merece la pena.
  • También puedes ir a nado. La cueva está muy cerquita de la playa y puedes ir nadando rodeando la pared izquierda unos 60 metros tan solo, pero solo es recomendable para el que sea buen nadador y si el mar está tranquilo, puesto que siempre hay que tenerle respeto al mar. Además, si estás acostumbrado a aguas calentitas como las del Mediterráneo, olvídate porque estas aguas están mucho más frías, aunque soportable. Si decides ir nadando, lo mejor es que te ayudes con una colchoneta.
  • La mejor opción es con un kayak, en la propia playa los alquilan y en seguida llegarás sin mucho esfuerzo y podrás pasar el tiempo que te apetezca (teniendo en cuenta para cuanto lo hayas alquilado) dentro de la cueva disfrutando del entorno. Cuando nosotros llegamos, había una buena cola para poder alquilar un kayak, ya que no tienen ilimitamos y tenían que ir devolviéndolos para poder alquilarlos. Así que, para no perder el tiempo, alquilamos una tabla de paddle surf y, con algo más de esfuerzo, conseguimos llegar a la cueva. Eso sí, cuidado al entrar que la propia fuerza del mar te puede tirar, es recomendable bajarte de la tabla algo antes de llegar a la orilla.

Una vez allí, disfruta de este espectáculo natural, haz fotos y resguárdate del sol (la temperatura ahí dentro se agradece).

Entrada a la cueva del Algar de Benagil

PLAYA DE MARINHA

Después de esta playa y la excursión a la cueva, retrocedemos un poco en el camino y nos vamos a la Playa de Marinha, considerada como una de las cien playas más bonitas del mundo y la verdad es que es preciosa. Es la más popular del Algarve y su imagen más conocida con esos acantilados y formaciones rocosas como arcos, cuevas, pozos… tan características. Esta playa tiene varias calas o bahías a las que puedes ir accediendo pasando de una a otra andando, por lo que dos consejos fundamentales: aprovechar las mareas bajas y llevar calzado cómodo y que no resbale, lo mejor las típicas cangrejeras de río que tienen suela, para poder pasar por los distintos acantilados, piedras, rocas…

También se puede disfrutar de esta playa con una excursión en barquito o kayak para ver las distintas grutas, pero nosotros esto lo reservamos para el día siguiente en la zona de Ponta da Piedade.

Recomiendo que no os quedéis en la primera cala, sino que vayáis avanzando por las otras porque son realmente bonitas y vale la pena incluso llegar hasta el final pasando por una zona con gran cantidad de algas. También  hay que disfrutar de las vistas desde arriba, antes de bajar.

Si te gusta el buceo o el snorkel esta es una de las mejores playas para estas actividades.

ALGAR SECO (CARVOEIRO)

Después de pasar tanto rato a remojo, seguimos nuestro viaje visitando el entorno natural de Carvoerio y vamos al Algar Seco, conjunto de cuevas naturales realmente alucinante. Es aquí donde se encuentra la famosa formación rocosa, conocida como la Boneca, con forma de cono invertido que si se ve desde el mar parece una muñeca.

Como casi todo aquí en el Algarve, se puede visitar también en barco, pero en este caso nosotros lo quisimos hacer a pie desde el Fuerte de Nossa Senhora da Encarnação, en la playa de Carvoeiro. Para ello, hay que caminar por los 570 metros de pasarela que conecta el fuerte con la zona de Algar Seco.

Esta pasarela está construida sobre los acantilados y tiene unas vistas preciosas del Atlántico y las playas de la zona. Mientras vas caminando podrás ver, además, las cuevas, tipo la de Benagil, pero en este caso desde arriba, es decir desde los agujeros, los algares. Además por este camino también disfrutarás del entorno tan característico con piedras y arena rojizas.

LAGOS

Al día siguiente queríamos visitar la zona de Lagos, por lo que esa tarde noche nos fuimos a dar un paseo por esta ciudad portuguesa con sus callejuelas y casitas blancas. La verdad es que nos decepcionó un poco, supongo que verla de noche y que no había mucho ambiente no ayudaba, seguramente por el día tiene mucho más encanto.

Para dormir este día, nos fuimos al parking Farol da Punta da Piedade, gratuito, con un restaurante y baños públicos. Y, lo más importante, unas vistas inmejorables. (Eso sí, como llevo diciendo todo el post, nosotros llevamos furgoneta, no autocaravana, en principio no está permitido acampar aquí). Nuestro plan, para la mañana siguiente, era alquilar un kayak tempranito y recorrernos los acantilados, grutas y cuevas, así que de esta forma ya estábamos en la zona de los acantilados.

6º DÍA: Lagos: Praia Dona Ana, Praia Camilo y Ponta da Piedade. Sagres.

PRAIA DONA ANA,PRAIA CAMILO Y PONTA DA PIEDADE

Continuamos avanzando por la costa del Algarve hacia el oeste. Este día lo dedicamos a la zona de Lagos. La noche anterior habíamos aparcado en el parking Farol da Punta da Piedade, por lo que nos despertamos con unas de las vistas más impresionantes de este viaje: los acantilados del cabo de Ponta da Piedade. Realmente es difícil describir con palabras este paisaje, grandes acantilados de piedra caliza que han sido modelados por el mar creando arcos, grutas, cruevas…

Si vais a venir por la mañana y queréis aparcar aquí, venid pronto pues se llena enseguida. Lo primero que hicimos al despertarnos fue ir a ver estos acantilados desde tierra, bajando las escaleras hasta su base.

Tras esto, nosotros habíamos decidido que la visita de Ponta da Piedade, de sus calas y el resto de grutas de alrededor lo haríamos con un kayak por libre, así que nos fuimos hasta la playa da Batata, a una media horita andando, donde alquilamos un kayak durante 3 horas.

¿Cómo visitar Ponta da Piedade?

  • Para ver esta zona, como en casi todo el Algarve, existen las excursiones en barco que te acercan a las diferentes zonas, incluso añadiendo otras actividades como snorkel o paddle surf, que salen desde el puerto deportivo de Lagos y cuesta unos 20-25 euros dependiendo del tipo de barco y la duración.
  • Otra opción son las excusiones con kayak: varias personas, cada una con un kayak, van siguiendo a un guía que les va llevando a las zonas más destacadas. Hay de diferentes precios, pero rondan por 30-35 euros por persona. Salen desde la Praia da Batata. Nosotros hicimos esto mismo pero por libre.
  • Y la última opción es hacerlo a pie por los distintos senderos y pasarelas que rodean esta costa, teniendo en cuenta que este camino no tiene acceso a todas las playas y calas.

Como he dicho, nosotros nos decantamos por alquilar un kayak por libre y recorrernos esta zona desde la Praia da Batata. Elegimos ir por libre por varias razones: no tener que seguir un horario concreto, poder parar a nuestro gusto a disfrutar de las calas, arcos, grutas…, enredarnos para hacer fotos y vídeos, además del precio. Alquilamos el kayak para 3 horas, tiempo más que necesario porque el camino es largo y hay mucho que ver.

Como inconveniente diré que nunca quieres parar de avanzar y, aunque pienses que al llegar al cabo de Ponta da Piedade has terminado, la verdad es que si sigues avanzando sigues descubriendo rincones preciosos y, por tanto, hay que tener cabeza y parar porque luego está el camino de vuelta. También he de decir que esta opción la recomiendo si estás en forma y sabes nadar bien, al final estás yendo por mar y la cantidad de gente en lanchas, motos de agua, paddle surf, kayaks no ayuda, sobre todo por el comportamiento de más de uno que no suele tener muy en cuenta la velocidad.

Para acceder a las diferentes grutas y recovecos hay que tener cuidado porque se suele montar algún que otro atasco. Fundamental llevar crema de sol y tener en cuenta cómo está el mar.

Nuestro recorrido fue desde la Praia da Batata, pasando por la praia dos Estudantes, por el puente romano de Lagos escondido entre las rocas, praia do Pinhao, praia Dona Ana, una de las playas más bonitas del Algarve y para algunos del mundo (así lo avisa un cartel). Por la praia do Camilo, pequeña y con calitas próximas escondidas, a una de ellas se puede acceder por un estrecho túnel excavado a mano. Praia da Boneca, dos Pinheiros, da Balanca. Y llegamos a Ponta Da Piedade, el famoso cabo de acantilados, con sus curiosas formaciones rocosas, arcos…

Una vez aquí, nosotros continuamos rodeando los acantilados hasta la praia do Barranco do Martinho y se pueden seguir viendo diferentes recovecos y grutas, pero lo dicho, en algún momento hay que para y emprender el camino de vuelta. En total, desde la playa donde cogimos el kayak hasta Ponta da Piedade hay unos 2 km. aprox., nosotros avanzamos un kilómetro más fácilmente, por lo que hay que calcular el tiempo, las fuerzas y las ganas porque sin proponérnoslo nosotros esa mañana casi llegaríamos a 6 km. de recorrido.

Mientras caminábamos por la mañana hasta la playa de Batata, vimos un hotel con piscina y unas vistas espectaculares a la playa de Pinhao, el hotel Iberlagos. Así que a la vuelta entramos a preguntar si era posible comer en el bar restaurante y pasar un rato en la piscina y nos dijeron que sí. Así que, comimos allí y disfrutamos de un rato en la piscina con esas vistas espectaculares, que después de tanto mar siempre se agradece.

SAGRES

El día siguiente lo íbamos a dedicar a hacer surf, así que pusimos rumbo al famoso pueblo surfero de Sagres. Este pueblo es un destino principalmente dedicado al surf, encontrarás tiendas, escuelas… dedicadas a este deporte, además de estar rodeado de multitud de playas con distintas orientaciones, lo cual ayuda a que siempre haya al menos una con condiciones para hacer surf. Hay un ambiente súper guay, gente joven de todos lados, con ganas de hacer surf.

Para aparcar fuimos al parking público de tierra que se encuentra en el propio pueblo, donde pasaríamos la noche. Esa tarde, además de visitar el pueblo de Sagres, estuvimos mirando las diferentes opciones de escuelas de surf.

Primero nos acercamos al Wavy Surf Camp, camping dedicado al surf con tiendas de campaña muy bonitas, actividades como yoga, música en directo…, tienda de ropa y material de surf… Me enamoré de ese camping y se convirtió en algo que quiero hacer en algún momento. Pero por tema de horarios no nos cuadraba y nos fuimos a preguntar a la tienda de surf Sagres Natura. Y, como ya cuento en el siguiente día, la experiencia con esta escuela fue de 10.

Esa noche nos dimos un capricho y fuimos a cenar al Mum´s, local de moda con una decoración original y diferente, lleno de objetos dispares tipo vintage, todo muy colorido: carteles, un piano viejo, cajas, botellas, lámparas, cojines… La comida también tiene ese toque llamativo, con un menú cuidado y diferente, además de tener comida vegetariana y vegana, muy saludable. Hasta la cuenta tenía su toque especial en este restaurante y es que venía dentro de un libro antiguo.

Después estuvimos tomando algo por los pubs de alrededor que tenían música en directo y un ambiente muy surfero. Realmente Sagres, si te gusta el surf y su ambiente, es una parada obligatoria en el Algarve.

7º DÍA: Surf en la playa de Cordoama. Cabo de San Vicente.

SURF EN LA PLAYA DE CORDOAMA. Escuela de surf Sagres Natura

El día anterior, habíamos reservado clase con la Escuela de surf Sagres Natura. Se trata de una escuela muy familiar, con un ambiente muy chulo y profesores realmente buenos. En la tienda Natura, en Sagres, nos dieron la dirección donde nos darían el material y una vez allí te llevan en sus furgos hasta la playa que mejores condiciones tiene ese día para surfear. Nosotros fuimos en nuestra propia furgo por comodidad.

Además esta escuela tiene la posibilidad de camping con alojamiento y clases de surf y skate, con diferentes tarifas y niveles. Realmente recomendable.

Nuestra clase fue en la playa de Cordoama, a unos 13 km. de Sagres, en la Costa Vicentina (que explico mejor en el siguiente día). Playa amplia, muy visitada por surfistas y con unos altos acantilados que pueden llegar hasta los 100 metros de altura. La clase incluía 2 lecciones de 1 hora y media aproximadamente cada una, con un descanso para almorzar. El número máximo de alumnos es de 8 personas, con lo que la atención del instructor es muy directa. El nuestro fue Rogelio y nos encantó, fue muy atento, simpático y se notaba que ama lo que hace. Al terminar estuvimos enseñándole nuestra furgo y pasando un ratillo hablando con él. Nos llevamos un buen recuerdo de él y de esta escuela. 

Pasamos una mañana a remojo y en mi caso bebiéndome medio Atlántico, pero, a pesar de saber poquito de surf, cada día que me he puesto el neopreno y he cogido la tabla, he disfrutado como una enana.

Nos quedamos allí a comer y nos hicieron el favor de llevarse ellos el material para así no tener que volver hasta Sagres.

CABO DE SAN VICENTE

Para terminar el día pusimos rumbo al Cabo de San Vicente para ver atardecer. Este punto, según el historiador griego Estrabón, era el “punto más occidental de Europa y del  mundo habitado”. Ahora, sabemos que no es así, pero sí que es el extremo sudoeste de Portugal.

Cada atardecer, sobre todo de verano, se juntan en este cabo, junto al faro, muchas personas para ver cómo se oculta el sol en el Atlántico. Seguramente es uno de los atardeceres más bonito que he visto.

Recomiendo dar una vuelta por el faro antes de que empiece a atardecer y luego retirarte unos 200 metros antes de llegar al faro y coger cualquier caminito hasta llegar al borde del acantilado, pero cuidado para los que sufren de vértigo y también cuidado con acercaros demasiado, ha habido varios accidentes en este enclave (hay hasta una losa que explica uno de ellos, el de una joven alemana) y llevad una chaqueta, en esta zona el viento es fuerte. Nosotros pasamos bastante frío, lo cual no nos hizo disfrutar del momento todo lo que nos habría gustado.

Este cabo representa el inicio de la Costa Vicentina, parque natural con playas de ensueño perfectas para practicar surf.

Para dormir nos quedamos en este cabo, un sitio precioso para pasar la noche, aunque si hace mucho viento se puede convertir en algo incómodo. Nosotros nos quedamos en la propia recta que lleva al mismo faro, hay algunos rincones preciosos y el cielo desde aquí se ve lleno de estrellas. Así terminaba un día más por el Algarve.

8º DÍA: Costa Vicentina: playa do Amado. Vuelta a España: Puerto Banús (Marbella).

COSTA VICENTINA: PLAYA DO AMADO.

Nuestra última mañana por Portugal y antes de desandar todo el camino de golpe hasta España, en concreto hasta Marbella (unas 5 horas y media de carretera), la pasamos surfeando por la Costa Vicentina.

La playa de Cordoama, la del día anterior, también pertenece a esta costa, pero este día al ir más a nuestro aire disfrutamos de este entorno de otra manera.

El parque natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina es el más extenso de Portugal. La costa tiene sus propias fronteras naturales, desde el cabo de San Vicente subiendo hacia el norte hasta la desembocadura del río Seixe en Odeceixe. Esta playa es realmente llamativa. Supuestamente, un terremoto en 1755, que se llevó consigo el pueblo de pescadores, de ahí que ahora esté a 3 km. de la playa, provocó este lío de aguas que hay ahora: la arena está rodeada de las olas heladas del mar y las aguas templadas y calmadas del Seixe.

Para recorrerte la costa Vicentina hay que tener paciencia y saber que las carreteras no comunican playas directamente, sino que llegas a una y para ir a la siguiente hay que volver a la carretera y subir y bajar montañas para llegar a la siguiente.

Esta costa es ideal para el surf, sus playas son perfectas para este deporte, incluso en más de una hay zona de acampada libre y gratuita para caravanas y furgonetas. El ambiente es indiscutiblemente surfero y agradable.

Tan solo pudimos disfrutar de dos de sus playas, una el día anterior y otra este día, la elegida fue la praia Do Amado, en la localidad de Carrapateira, en el consejo de Aljezur. Pero sin duda volveré a esta costa para descubrirla de arriba abajo.

La playa de Amado seguramente sea de las más visitadas por surfistas en esta costa, incluso se realizan aquí algunos campeonatos. Está enmarcada por acantilados en tonos rojizo y se accede por una escalera. En la zona ante de bajar, se crea una especie de camping lleno de furgonetas y caravanas, la mayor parte de surfistas, dando esa sensación de playa surfera.

Alquilamos allí mismo el material, surfeamos, disfrutamos de la playa y de esta mañana más tranquila. 

PUERTO BANÚS (MARBELLA)

Después de comer pusimos rumbo hacia España. El camino fue largo, pero preferíamos hacerlo de golpe para pasar los últimos días del viaje terminando de visitar zonas de Andalucía que no habíamos visitado. Así que después de más de cinco horas de carretera llegamos a Marbella, ciudad de Málaga, en concreto a Puerto Banús, principalmente conocida por sus playas, su clima, su ocio y su lujo.

Para aparcar en Puerto Banús, después de perdernos unas cuantas veces, fuimos a un parking de tierra al lado del Hotel Guadalpin Banús, pero tan solo vimos un coche y, al ser de noche, no nos dio muy buena impresión, así que aparcamos en una de las calles de alrededor del parking que tenía más luz y estaba al lado de urbanizaciones y el hotel. Lo dicho, esta es la ventaja de ir en furgoneta, que si no cocinas ni acampas, puedes aparcar en cualquier lugar como un turismo y nadie te dirá nada. Sin embargo, al día siguiente nos asomamos al parking y tiene muy buena pinta para pasar la noche, hay una persona con una silla y una mesa de playa que se encarga de organizarlo y al que le das la voluntad por pasar allí el rato que quieras y está a dos minutos de la playa.

Esa noche estuvimos disfrutando de la noche Marbellí, paseando por Puerto Banús, con sus lujos, yates, cochazos, restaurantes, pubs, tiendas de lujo… No es el ambiente que más me gusta, pero no está de más visitarlo y si te gusta este tipo de turismo, este es claramente tu sitio. Puerto Banús es el puerto deportivo más lujoso de España y de los más caros del mundo para atracar un barco.

9º DÍA: Puerto Banús (Marbella), Málaga y Granada.

PUERTO BANÚS (MARBELLA)

Por la mañana, nada más despertarnos nos fuimos a pasear por el paseo marítimo que teníamos a dos minutos de donde habíamos aparcado y a desayunar con unas vistas espectaculares. Por todo este paseo se iban intercalando casas preciosas en primera línea de playa con Beach clubs donde la gente ya estaba disfrutando de la fiesta marbellí, con camas, hamacas, piscinas… Todo un lujo.

Realmente de Marbella solo vimos Puerto Banús, nos quedamos con las ganas de ver el pueblecito que debe ser todo blanco y bonito, pero para otra vez será.

MÁLAGA

Después de desayunar y dar un paseo, nos fuimos hacia Málaga para hacer una pequeña parada y disfrutar de su Catedral y alrededores. Una vez en el centro de Málaga, buscamos el parking subterráneo más cercano a la Catedral para no perder tiempo.

La Catedral de la Encarnación de Málaga, popularmente conocida como La Manquita, fue construida sobre una mezquita y es el resultado de varios estilos desde el gótico al renacentista.

No muy lejos de aquí, fuimos paseando para ver el Ayuntamiento, el Teatro Romano y la Alcazaba, fortificación palaciega de la época musulmana.

GRANADA

Tras esta visita express pusimos rumbo a Granada, donde teníamos ya reservado de hacía muchos días la visita de la tarde para la Alhambra. Fuimos directos hacia allí con la furgo para no perder tiempo de visita y aparcamos en el propio parking de la Alhambra. No lo recomiendo, es excesivamente caro, como estés unas cuantas horas, casi te sale más caro que las entradas. Mejor aparcar en otro lado y desplazarte hasta la Alhambra. Pero nosotros no teníamos tiempo que perder.

En cuento a las entradas, os recomiendo que las cojáis con mucho tiempo (más de dos semanas incluso), porque es uno de los monumentos más visitados de España y, sobre todo en verano, se agotan con facilidad.

Hay muchos tipos de entradas, con horarios diferentes, guiada o no… Nosotros cogimos la entrada general que tenían el horario para los Palacios Nazaríes a las 17:30. El precio fueron 14 euros por persona. Con esta entrada puedes visitar los Palacios Nazaríes en los que hay que entrar en la hora indicada, la Alcazaba, el Generalife (Jardines Bajos y Jardines Altos, Patio de la Acequia, Patio de la Sultana y Escalera del Agua), los jardines (paseo de cipreses, secano y jardines de San Francisco), el Partal (Pórtico del Palacio, jardines y paseos, Rauda, palacio de Yusuf III y paseo de las Torres).

Para poder ver todo bien tranquilamente te puedes pegar cuatro horas, hay tantas cosas que ver y es todo tan espectacular que el tiempo pasa volado, por lo que tened en cuenta que cierra a las 20 horas. Nosotros no estuvimos tanto tiempo, porque el tipo de viaje que llevábamos no nos permitía estar tanto tiempo, pero es recomendable que le dediquéis el tiempo que se merece. De todas formas, estuvimos más de dos horas y, quizá un pelín rápido, pero lo vimos.

La Alhambra es un castillo y fortaleza, palacio real y ciudad, jardines y retiro de verano. Construida entre los siglos XIII y XIV, fue la joya del reino nazarí.

Como íbamos con el tiempo justo, en cuanto llegamos, fuimos directos a los Palacios Nazaríes. Se forman largas colas al sol para entrar, por lo que es recomendable llevar una botella de agua (aunque hay máquinas expendedoras para adquirir y también fuentes para rellenar).

Explicar la Alhambra se merece una entrada aparte, por lo que me lo reservo para una nueva postal de viaje porque sino podría extenderme demasiado y bastante largo va a ser ya este post. Así que, en pocas palabras, diré que este recinto monumental es imprescindible si vas a Granada, yo he estado dos veces allí y las dos veces he ido, es de los lugares monumentales más impresionantes que he visto. La Alcazaba, la Casa Real (Palacios Nazaríes), el Patio de los Leones, el Palacio de Carlos V, las vistas al Albaicín, la Medina, los jardines y palacio del Generalife, los pórticos… Desde que entras no paras de maravillarte con todo.

Tras dos horas largas en la Alhambra, nos fuimos directos al barrio del Albaicín a ver atardecer desde el mirador de San Nicolás y sus vistas a la Alhambra. Es uno de los miradores más bonitos que he visto, no solo por las vistas, sino también por el ambiente, los músicos y artistas que suele haber… Eso sí, siempre está lleno de gente, da igual la fecha en la que vayas, pero claramente en verano está a reventar.

Como de costumbre, íbamos con el tiempo justo si queríamos ver atardecer y recorrer el barrio sin que se nos hiciera de noche, así que nos la jugamos a encontrar sitio para aparcar, en zona azul por supuesto, y, después de muchas vueltas, tuvimos suerte. Pero la verdad que recomiendo, como ya he dicho antes, aparcar el coche en alguno de las zonas más alejadas del centro, donde se aparca con más facilidad (dentro de la dificultad que hay en Granada para aparcar) y además gratuitamente.

El barrio del Albaicín fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984. Fue el germen de la actual Granada y sigue teniendo esa magia de su pasado árabe, sobre todo en el aroma a jazmín que caracterizaba a los jardines moriscos y sus cármenes (casas típicas). 

De este barrio cabe destacar varias partes:

  • La puerta de Elvira, al pie de la colina y de la que solo se conserva el arco, era la entrada tradicional a Granada. A sus pies está la Plaza de San Gil.
  • La calle Elvira, que nace desde el arco, de trazado recto. En ella destaca la Iglesia de San Andrés, que cuenta con un minarete como símbolo de su pasado como mezquita. Al final está la Plaza Nueva donde está la Real Chancillería y la Iglesia de San Gil y Santa Ana.
  • La carrera del Darro, una de las calles más bonitas de Granada, donde destacan edificios como la Casa de los Condes de Arco, el Convento de Santa Catalina de Zafra, la Casa de Castril o los Baños Árabes del Bañuelo.
  • El Paseo de los Tristes del que nace la empinada Cuesta del Chapiz, desde la que se puede tomar la ruta hacia el Sacromonte. En la Cuesta del Chapiz destacan: la Casa Morisca, el Palacio de los Córdova que alberga en su interior el actual Archivo Municipal.
  • Sacromonte donde se pueden ver unas de las edificaciones más típicas y curiosas de Granada, las cuevas, habitadas en su día por los gitanos del barrio y hoy convertidas, muchas de ellas, aunque no todas, en tablaos flamencos, restaurantes, discotecas o alojamientos turísticos. Siguiendo la Cuesta del Chapiz llegas a la Alcazaba Cadima o Vieja, la Iglesia de San Salvador (sobre la Mezquita Mayor del Albaicín) y el Convento de las Tomasas. Imprescindible recorrerte esta parte y ver estas curiosas cuevas.
  • Plaza Larga, la principal del Albaicín y desde donde llegas al famoso mirador de San Nicolás. También puedes llegar al mirador de San Cristóbal con unas vistas panorámicas de Granada.

Tras recorrernos el Albaicín y disfrutar de esta parte tan bonita de Granada, se hacía la hora de cenar, por lo que recomendados por una amiga que había vivido en Granada, nos fuimos hacia la Plaza Nueva, donde detrás de ella hay muchos bares/restaurantes. Elegimos ir a La Castañeda y pedirnos, haciéndole caso, una tabla caliente para dos personas, y menos mal que le hicimos caso. Estaba todo buenísimo.

Otros bares que nos recomendó fueron Los Manueles; La Carmela, donde sus croquetas están buenísimas, y que está un poco más abajo de la plaza llegando a gran vía. Y más abajo todavía, llegas a la calle Elvira, donde hay muchos bares y todos muy buenos.

Nosotros aunque cenamos en La Castañeda, nos fuimos después hacia el Ayuntamiento y la calle Elvira, que nos encantó. Llena de bares de tapas, pero también de tiendas con artesanía árabe, teterías… Junto con la calle Calderería Nueva, o también conocida como la calle de las teterías, parecía que estuviéramos en un zoco árabe. Así que entramos en una de las tantas que hay a tomarnos un té y fumar una cachimba para terminar la noche.

Ya bastante tarde, volvimos a por la furgo y nos fuimos al parking donde pasaríamos la noche. Fuimos a la zona del Polideportivo de la Bola de Oro y en la calle Maitena hay un parking como en una colina donde estuvimos muy a gusto y donde había más de una furgoneta. Para las autocaravanas no estoy segura de que se pueda, además los sitios para aparcar son bastante estrechos. No está muy lejos del centro al que se puede ir andando o en autobús.

10º DÍA: Granada. Jaén. Vuelta a casa con parada en Cuenca.

GRANADA

En nuestro supuesto último día, lo primero que hicimos fue volver al centro de Granada para terminar de ver alguna cosa que nos dejamos el día anterior. Para ello, aparcamos en uno de los parkings que hay en el centro de la ciudad cerca de la Catedral.

Estuvimos viendo la Catedral dedicada a Santa María de la Encarnación. Para entrar a si interior hay que pagar la entrada que cuesta unos cinco euros y otros tanto para entrar a la Capilla Real donde están enterrados los Reyes Católicos, Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Nosotros solo la vimos fuera y es realmente precioso y enorme.

Pero para poder visitarla gratis hay una opción: la Catedral cada domingo de 15:15 a 16:30, y la Capilla Real cada miércoles de 14:30 a 17:30. Para eso tienes que pedir las entradas aquí

La Capilla Real es uno de los últimos templos góticos, mientras que la Catedral, uno de los primeros renacentistas. Se nota perfectamente el cambio de gótico de los Reyes Católicos al Renacimiento con Carlos V. Tanto es así que como algo único en el mundo, el trazado de la catedral es gótico, para terminar siendo renacentista.

Tras ver la Catedral, estuvimos dando un pequeño paseo por la zona que habíamos visto de noche, para verla de día, siempre se producen contrastes: Plaza Nueva, Plaza de Santa Ana… Una pequeña vuelta por el centro de Granada.

JAÉN

Una vez visto el ambiente del centro de Granada por el día, volvimos a por la furgo y pusimos rumbo a Jaén donde pararíamos a visitar su centro histórico y a comer.

Para aparcar en Jaén, nos acercamos lo máximo posible al centro, sin meternos por sus callejuelas y dejamos la furgo en la carretera de circunvalación que está a tan solo 10 minutos andando a la catedral.

Solo hicimos una pequeña parada y, a pesar de que Jaén no suele ser muy turística, a mí me gustó mucho y me penó no tener mucho más tiempo para poder visitarla.

Principalmente, nos centramos en la Catedral y sus alrededores. Es de estilo principalmente renacentista y está en la Plaza de Santa María, frente al Ayuntamiento y el Obispado.

El horario de visitas: del 1 de abril al 30 de septiembre, de lunes a sábado, de 8.30 a 13.00 h. y de 17.00 a 20.00 h. Domingos y festivos, de 9.00 a 13.30 h. y de 18.00 a 20.00 h., excepto en julio, agosto y septiembre, de 9.00 a 13.30 h. Del 1 de octubre al 31 de marzo, de lunes a sábado, de 8.30 a 13.00 h. y de 16.00 a 19.00 h. El precio de la entrada son 5 euros e incluye una audioguía (en inglés, francés y español).

Para comer, fuimos a una de las calles que llevan a la Catedral y disfrutamos de una comida típica del sur, muy rica y muy bien de precio.

CUENCA

Después de comer, nuestra idea era ya hacer el camino directos a Teruel, a casa. Pero no os podéis imaginar el atasco que había en la autovía, muchos tramos de retención, cantidad de accidentes y de choques… Así que cansados de estar en la carretera y viendo que se nos iba a hacer muy de noche, pensamos en hacer una última parada y alargar el viaje un día más. Es lo bueno de viajar con la casa a cuestas.

Nuestra última parada del viaje, entonces, fue Cuenca. Llegamos ya bastante tarde por lo que fue aparcar y buscar un sitio para cenar. Lo que más me llamó la atención de Cuenca, nada más llegar, es lo bien diferenciado que está el casco antiguo del resto de la ciudad. Está perfectamente conservado y en él no te encuentras ningún edificio que desentone, es como si entraras en una ciudad medieval. Está situado sobre un cerro a 1000 metros de altura y rodeado por las hoces del río Júcar y el Huécar.

Para aparcar, subimos hasta un mirador que hay en lo alto de la ciudad desde donde hay unas vistas preciosas y ahí es donde pasaríamos la noche. En este mirador está el Parking del Castillo (en el gps puedes poner calle Larga y lo encontrarás sin problemas), además es gratuito.

Para cenar, fuimos bajando la cuesta desde donde habíamos aparcado hacia el casco antiguo y por la propia cuesta, de camino, hay varios restaurantes que tienen buena pinta. Nosotros paramos en el Bar del Castillo y fue un acierto. Calidad precio genial y gran cantidad en los platos, además de muy buen servicio, a pesar de las horas a las que llegamos. Lo recomiendo al 100%. Nosotros pedimos cosas típicas de la zona como zarajos.

Después de cenar, bajamos al casco antiguo para dar un paseo y ver Cuenca de noche, pero no nos enredamos demasiado para madrugar a la mañana siguiente madrugar para verlo mejor.

11º DÍA: Cuenca.

Por la mañana prontito, nos levantamos para bajar a desayunar el centro histórico de Cuenca. Me encantó esta ciudad, su encanto, lo bien conversado que tienen el casco antiguo, su relación con la naturaleza, su ambiente tranquilo.

Para ver Cuenca en un día no debes perderte:

  • Plaza Mayor donde se encuentra la Catedral de Nuestra Señora de Gracia, de estilo gótico. Para entrar, la entrada son 5 euros, pero puedes entrar gratis los domingos de 9:30 a 12:00, aunque son las horas en las que se celebra la misa.
  • En un extremo de esta plaza, está el Ayuntamiento, sobre tres arcos. Y, frente a la Catedral, puedes ver la calle Alfonso VIII, donde destacan sus casas de colores.
  • Después de ver la Plaza Mayor y callejear por el casco, coges la calle de los Canónigos, que te conducirá hasta Las Casas Colgadas (que no colgantes, como suele decir la gente) que son lo más famoso de la ciudad. Se trata de tres antiguos edificios con balcones de madera colgados sobre la hoz del río Huécar y que en su interior tienen esté el Museo de Arte Abstracto y un mesón.
  • Para obtener las mejores vistas de las Casas Colgadas tienes que bajar hasta el Puente de San Pablo de hierro y madera. Cruzándolo llegas al Convento de San Pablo, que en la actualidad es un parador nacional y de donde las vistas a la parte antigua de la ciudad son preciosas.
  • Volvemos a la Plaza mayor para ver la zona más alta del casco, subiendo por la Ronda Julián Romero llegamos al mirador de Florencio Cañas, que tiene vistas al Convento de San Pablo y desde donde puedes callejear hasta la Plaza del Trabuco para llegar al Mirador hoz del Júcar, situado detrás de la Plaza del Trabuco y con vistas a un magnífico entorno natural.
  • Seguimos subiendo (hacia el parking donde tenemos el coche) hasta las ruinas del castillo del que se conserva la puerta de entrada, trozos de la murallas y varios torreones cuadrados y desde donde hay unas excelentes vistas de las casas que bordean la hoz del río Huécar y del Convento de San Pablo, tanto desde la zona alta del castillo como desde la zona baja.

Después de esta pequeña visita por Cuenca, ya sí que cogimos la furgo y pusimos rumbo a casa. Había sido un viaje muy intenso, de no parar, de visitar gran cantidad de sitios. Un road trip realmente recomendable. Viajar con la casa a cuestas es una experiencia preciosa que te permite ir improvisando a tu gusto y alargar estancias en un sitio o cambiar de destino en el último momento.

El Algarve me fascinó, recorrerlo de punta a punta es un regalo, pasas por islas con playas casi desiertas, llegas a otras zonas con acantilados y formaciones rocosas imposibles y espectaculares, para acabar casi literalmente en el “fin del mundo” rodeada de un ambiente surfero de los que me enamoran. Sin duda volveré, me quedé con las ganas de recorrerme la Costa Vicentina de arriba abajo.

Y, ¿qué decir de Andalucía? Hicimos pequeñas paradas que te dejan con ganas de más, cada ciudad, cada rincón, es magia pura. Por supuesto, volveré para recorrerme a fondo cada ciudad. A veces no valoramos lo que tenemos y es que España tiene rincones maravillosos.

Y hasta aquí este road trip por el Algarve y el sur de España durante 10 días. Si tenéis alguna duda sobre qué hacer o visitar por este recorrido, no dudes en dejarme un comentario o contactar conmigo a través del cuadro de contacto de la página de inicio. 

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Nos vemos en la siguiente postal.

M.

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