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Menorca: ¿cómo recorrer la isla de Menorca en 6 días?

Semanita en Menorca y miles de aventuras que contar y lugares que recomendar. Lo primero que se nos viene a la cabeza al pensar en esta isla de las Baleares son sus calas con aguas cristalinas, pero Menorca es mucho más que eso.

Íbamos con la idea de encontrarnos con un turismo parecido al de las otras islas vecinas y nada que ver. Es cierto que en la parte sur, cerca de Ciudadela, donde están las calas más turísticas y conocidas, hay mucho turismo con sus sombrillas, sus toallas y sus aglomeraciones.  Pero el resto de la isla nos ha sorprendido por su tranquilidad, sus playas vírgenes, sus monumentos históricos y sus rincones espectaculares.

Así que, mi primer consejo es que si tienes pensado ir a Menorca no te quedes solo en las calas, adéntrate, paséatela, recórretela y vívela. Para lo cual será fundamental alquilar un coche o un moto. En mi caso, este viaje lo hicimos en furgoneta, alquilamos una enorme, que más bien parecía un camión, a un particular. Después de mi viaje por Cantabria, se convirtió el viajar con la casa a cuestas mi forma favorita de hacerlo.

Creo que es un forma maravillosa de visitar esta isla, pero si sois más de hotel o apartamento, alquilar moto en lugar de coche, tiene sus ventajas. Y es que, sobre todo en las calas del sur y en temporada alta (mi viaje fue a finales de julio), los parkings a las 8 de la mañana (sí, sí a las 8) están llenos y, como ya os contaré más adelante, son la única manera de acceder a estas playas puesto que, aún desde ellos, hay que andar algún que otro kilómetro. Por lo que, con una moto siempre es más sencillo aparcar. Con coche también podríais, nosotros fuimos a todos lados con la furgo, pero tienes que esperar, hacer colas y aparcar puede llegar a ser una odisea. 

Además, lo que es el transporte público no es demasiado bueno, pocos autobuses, pocos recorridos, pocas paradas y malos horarios (sobre todo en fin de semana).

Así pues, después de esta pequeña introducción comienza el viaje.

Para llegar a Menorca, nosotros fuimos desde el aeropuerto de Valencia hasta el de Palma en avión y desde Alcudia, en el norte de Mallorca, en barco hasta Ciudadela.

¿Por qué avión y barco? Sencillamente porque cuando fuimos a coger los vuelos a Menorca directamente desde Valencia el precio estaba disparado y esta opción nos cuadraba mejor de presupuesto y de días.

Así, la primera noche la pasamos en Mallorca. Cogimos un hotel en la zona del Arenal porque era la zona que mejor nos venía en cuanto cercanía al aeropuerto para coger el autobús al puerto de Alcudia al día siguiente temprano. Sin embargo, he de decir que fue una mala elección.

En primer lugar, la zona del Arenal (de la que, en realidad, guardaba un muy buen recuerdo porque me fui de viaje allí con mis amigos de clase a los 16 años) es una zona de fiesta y ya está, lo cual se resume en ruido, fiesta y poco dormir. Por si fuera poco, habíamos reservado el hotel Ipanema Park con Destinia, pero al llegar allí nos dijeron que no teníamos habitación. Después de dos horas esperando, nos cambiaron de hotel, al Luna Park, del que me voy a ahorrar hacer comentarios. (Después de varias llamadas y correos, finalmente conseguimos que Destina nos reintegrara la mitad del dinero de la reserva).

El domingo por la mañana cogimos nuestro autobús hasta Alcudia y allí nuestro barco hasta Ciudadela, y ya estábamos en Menorca.

Teníamos que ir a Mahón en primer lugar porque allí habíamos quedado para coger la furgo alquilada a un particular. Así que cogimos un bus desde Ciudadela hasta Mahón. (Cuidado con los autobuses en Menorca, ya hemos comentado que hay pocos y los horarios no son los mejores, y menos aún en domingo, así que si vais a necesitar coger transporte público, llevad bien mirado los horarios para no llevaros ninguna sorpresa).

Así pues, nuestra ruta de 6 días por Menorca empieza en la ciudad de Mahón.

1º DÍA: Mahón

Recorrido días primero y segundo

Como ya he dicho, llegamos el domingo por la tarde-noche a Mahón. Capital de Menorca, situada en el este de la isla, con unos 30.000 habitantes. ¿Qué ver en Mahón? En cuanto a edificios podemos destacar el ayuntamiento, la Iglesia de Santa María y el Bastión de Sant Roc, que es la puerta principal de la muralla que rodeaba la ciudad. Lo que más nos gustó fue el puerto natural de 6 km de longitud en el que el ambiente es genial tanto para cenar como para tomar una copa. 

Para cenar, fuimos al Mercado de los Pescados que se encuentra en el centro de la ciudad, muy próximo al ayuntamiento y que por el día, según nos contaron, es un mercado con los productos recién pescados, y, por la noche, se convierte en una especie de puestos de venta de pinchos de buenísima calidad y nada mal de precio, lo recomendamos 100%, no solo por la comida que estaba exquisita, sino también por el lugar, realmente fantástico y curioso. 

Para dormir con la furgo, fuimos a un parking, que nos recomendaron, que está encima del puerto y en el que estuvimos muy tranquilos y al despertarnos aún estando en una ciudad, las vistas fueron preciosas.

2º DÍA: Norte de Mahón

El segundo día, amanecimos en Mahón y nos pusimos rumbo al norte. Nuestra primera parada es en el faro de Favaritx, a una media hora de Mahón (cuidado con el GPS porque hay un momento que te manda por un camino que es privado y está cerrado con una verja, pero si sigues hacia delante sin coger ese camino, enseguida te manda por el camino correcto). Una vez allí aparcamos y nos vamos andando a Cala Tortuga por el camí de Cavalls, unos 2 km más o menos. Entre medio está la Cala Preselli (aunque nosotros no bajamos a esta).

El camí de Cavalls es un camino histórico que cuenta con una distribución de 20 etapas para poder dar la vuelta entera a la isla. Nosotros, en lugar de recorrérnoslo entero, fuimos haciendo pequeños paseos por él y la verdad que vale la pena, los escenarios son increíbles. Pero he de decir que algunos de estos senderos son bastante escabrosos, por lo que es muy necesario viajar con un buen calzado y teniendo en cuenta, sobre todo en verano, que se pasa calor y que hay que estar medianamente en forma.

Cala Tortuga es una playa virgen que se encuentra al lado de una laguna y cuyo entorno es precioso. La caminata vale la pena, pero tened en cuenta que en la mayor parte de las playas de Menorca, no hay servicios de ningún tipo (bares, restaurantes, etc.) por lo que hay llevar agua y comida. La zona norte de Menorca, por lo que pudimos comprobar, está mucho menos concurrida que la sur, por lo que esta cala es una buena idea si se quiere estar más tranquilo.

Para comer fuimos al pueblo de Fornells, más en el norte, que destaca especialmente por su gastronomía, sobre todo la caldereta de langosta (a nosotros nos hubiera encantado probarla, pero nuestro bolsillo, en aquel momento, no da para esos caprichos). En este pueblo nos sorprendió un acceso que tiene al mar por unas escaleras desde casi el centro del pueblo, donde pudimos hacer snorkel puesto que el agua era cristalina.

Por la tarde, fuimos a otras dos calas del norte de la isla: la cala Bilimel-la y la cala Pregonda. En la primera de ellas hay un parking con mucha capacidad y a la segunda solo se puede acceder andando desde la primera (unos 20 minutos a pie). Como dato de interés, a 5 minutos de la cala Binimel-la hay un restaurante.

De ambas calas cabe destacar su arena rojiza que es verdaderamente llamativa. En la primera, además, hay un lago mientras te acercas a ella. Sin embargo, si tengo que destacar una de ellas es la Pregonda, el paisaje es extraordinario, diferente a cualquier playa a la que hayáis podido ir: arena roja, agua cristalina, islotes que parecen proteger la orilla. El camino entre ambas calas es realmente llamativo (con esa arena realmente parecía que estuviéramos en Marte).

Para dormir esta segunda noche, volvimos al faro de Favaritx donde nos encontramos con otra furgoneta. Las vistas inmejorables, zona de paisaje lunar por sus acantilados y cielo totalmente estrellado. Un sitio 10 para dormir. Eso sí, cuidado con los mosquitos, los hay a miles, y con el aire. En Menorca es muy normal que haga mucho viento.

3º DÍA: Sur de Mahón

Recorrido días tercero y cuarto

Nos levantamos en el Faro de Favàritx. Antes del viaje habíamos estado mirando por internet si, por casualidad, nuestra estancia en Menorca coincidía con alguna fiesta de alguno de sus pueblos, donde el principal protagonista es el caballo. Consultamos en esta página y encontramos que eran las fiestas de Es Castells, a unos 5 km. de Mahón. 

Eran las fiestas de Sant Jaume, 24 y 25 de julio. Así que, consultando el programa de fiestas, nos plantamos el día 25 por la mañana en el pueblo. Nada más llegar estaban haciendo un pasacalles de gigantes y ya nos explicaron que en cuento acabara eso empezarían, en la plaza del ayuntamiento donde habían colocado una especie de recinto con tierra, los jaleos que consiste en la entrada de los jinetes (caixers) de dos en dos a la plaza, donde se encuentra todo el mundo, y, una vez han saludado a las autoridades, hacen saltar y andar a dos patas a los caballos entre la gente mientras suena una canción típica menorquina.

Fue alucinante, teníamos los caballos encima, enormes, a dos patas y andando entre la gente, mientras algunas personas sujetaban al jinete para que no se cayera. Espectacular. Después de ver unas cuantas parejas y quedarnos alucinados con una chica caixer a la que le hicimos un centenar de fotos y vídeos, nos fuimos a la calle desde donde iban saliendo y estuvimos viendo de cerca a los caballos: te puedes acercar y hacerte fotos.

Mientras esperábamos a los jaleos, estuvimos en las diferentes barras que hay colocadas por todo el pueblo tomando la bebida típica menorquina, pomada, mezcla de ginebra con limonada, que estaba muy buena y podías pedirla incluso granizada que con el calor que hacía se agradecía.

Por la tarde, nos dirigimos a la Cala Rafalet. En cuanto pones esta cala en el GPS te lleva a unas urbanizaciones al lado de una acantilados, cuyas vistas son espectaculares. Aparcas  aquí y ahí comienza la odisea para encontrar esta cala.

Si vas andando por la acera en dirección a hotel Port Blue las Palmeras, hay un momento en que aparecen una especie de escaleritas, hay que subirlas y ya estás en el camino para llegar a la cala.

Problema: es muy fácil desviarse y perderse en los diferentes caminos que llevan a los acantilados. Para diferenciarlos del principal, son senderos que cada vez se van haciendo más complicados, con piedras para subir y bajar, arbustos…

Así pues, ¿qué hay que hacer? Seguir recto por el camino donde has dejado las escaleras y no desviarte por el resto de caminos. Es el sendero más fácil, si empezáis a encontrar muchas dificultades es que os habéis desviado y tenéis que desandar lo andando y volver a este camino más ancho y sencillo (dentro de lo que se debe entender como sencillo en Menorca, porque, como llevo diciendo, son senderos que prácticamente no se arreglan, cosa que a mí me encantó).

Una vez has andado un poco y llega un momento que parece que el camino desaparece, tienes que girar a la derecha y verás una especie de escaleras (piedras colocadas estratégicamente) que te harán pasar por debajo de unas encinas, vas siguiendo por aquí, que es precioso, y por fin llegas a la cala.

Nosotros, sin habernos informado de cómo se llegaba, dimos más vueltas que un tonto. Pero conocimos a una pareja súper simpática y entre los cuatro conseguimos llegar. La cala es totalmente diferente a lo que te esperas, es muy pequeñita, una entrada del mar casi inexistente entre grandes rocas a las cuales hay que subir para entrar en el agua.

Hay un salto muy chulo para entrar al agua, aunque también se puede desde la orilla. Es una cala para visitar porque es realmente llamativa, pero el baño en ella no es muy cómodo, hay bastantes corrientes y además el agua, por lo menos cuando fuimos nosotros, no estaba especialmente limpia. Pero he de decir que valió la pena conseguir llegar porque el entorno era precioso.

Esta cala se ha vuelto especialmente famosa porque sale en el anuncio de Estrella Damm.

Tras esto nos fuimos hacia Punta Prima, donde teníamos pensado pasar la noche. Pasamos por la cala Alcaufar, donde nos quedamos con ganas de visitarla, porque tenía muy buena pinta.

En cuanto a Punta Prima, una vez llegamos fue el primer sitio donde encontramos, hasta ese momento, turismo al que estábamos acostumbrados: hoteles, extranjeros, chiringuitos y demás. La playa está bien, pero es una playa normal del mediterráneo. Es bastante recomendada para hacer deportes acuáticos y, a nosotros que nos gusta el surf, fuimos a preguntar, pero, tal y como estaba el mar, muy calmadito, era imposible. Sin embargo, a la semana siguiente nos explicaron que iba a estar muy bien, por lo que es una de las zonas de Menorca en la que, si tienes suerte con las olas, podrás practicar este deporte. 

Después de tomar una cervecita con vistas al mar en la terraza chill out Noray, donde también se puede cenar, aparcamos para dormir en el parking cerca del hotel Insolet Punta Prima Prestige de cinco estrellas, arriba del todo, desde donde se veía el mar con el faro de Punta Prima, que está en un islote al que se tiene que acceder desde el mar.

4º DÍA: Sur de Mahón II

El cuarto día nos salió bastante nublado, por lo que decidimos hacer un poco de turismo. En primer lugar, fuimos al poblado Talayótico Biniparratxet. Menorca está plagada de monumentos prehistóricos, convirtiéndose en una especia de museo al aire libre: taulas, navetas, talayotes… Para el que le interese el tema, hay varias rutas para visitar los diferentes poblados que hay a lo largo de toda la isla. Nosotros elegimos este porque íbamos en dirección a Binibeca Vell, pero no es de los más especiales.

Tras esto, fuimos a Binibeca Vell (no confundir con Binibeca Nou), poblado de pescadores con todas las casitas blancas y calles pequeñas, estrechas y miles de recovecos. Es una parada obligada en Menorca. Hay que pasear y callejear por sus calles y subir hacia el hotel TUI Sensimar Eden Binibeca by Vanity, por donde pasa lo que podríamos llamar el “paseo marítimo” y desde donde se puede hacer una panorámica del pueblo.

Por casualidad, siguiendo hacia arriba del hotel, encontramos unas pozas naturales espectaculares: Rocó Fondo. Parada obligada si pasáis por aquí. Para hacer snorkel, el mejor sitio de todo Menorca que nosotros encontráramos. Parecía una piscina natural, el agua azul transparente, con miles de peces a tu alrededor. Tiene acceso desde la carretera, bajas un caminito, unas escaleras y ya estás en la poza, a la que se puede bajar bien a través de un salto o por unas escaleras.

Ya por la tarde, cerca del atardecer, nos arreglamos un poco y nos fuimos a la Cova D´Xoroi en Cala en Porter. Se trata de un espacio natural, un conjunto de cuevas en unos acantilados, convertida en una especie de bar, con unos miradores de infarto. Tienen varias sesiones, una por la mañana que recomiendan para las familias con niños, otra a la hora del atardecer y otra por la noche convirtiéndose en una especie de discoteca. Nosotros fuimos a la hora del atardecer y es espectacular ver la puesta de sol desde aquí. La entrada son 13 euros con una consumición y se puede estar hasta las 23 horas. Cada día hay música en directo, en nuestro caso tocaron las chicas que forman el grupo Sommeliers, mezcla de música clásica y moderna.

Como dato curioso, en torno a estas cuevas, hay una leyenda que cuenta que Xoroi, posible único superviviente de un naufragio, se refugió en estas cuevas. Al mismo tiempo, en los poblados de al lado era muy común los pillajes y desapareció una joven mujer. Un invierno cayó una gran nevada y la gente del pueblo vio unas huellas delatadoras. Fueron allí y encontraron a Xoroi con la mujer desaparecida y tres hijos. Xoroi y el hijo mayor se tiraron al mar sin ya saber nada más de ellos y quedándose el mar con el misterio de su vida. Desconsolados, la mujer y sus otros hijos fueron trasladados al pueblo donde tuvieron descendencia.

Para dormir, aparcamos en el parking de la cala en Porter, al cual nos costó llegar dios y ayuda. Pero valió la pena, estuvimos a pie de playa. La cala en Porter se encuentra entre dos acantilados y aunque nosotros no llegamos a entrar tenía muy buena pinta en cuanto a tranquilidad y parecía bastante familiar. Además en la zona hay restaurantes, tiendas, hoteles…

5º DÍA: Ciudadela y calas del sur

Recorrido quinto día

Salimos de Cala en Porter en dirección a Cala Mitjana, para nosotros la mejor de las que vimos. Para llegar, se aparca en el parking de esta cala y después hay un camino de unos 20 minutos más o menos, la ida es más rápida porque es cuesta abajo, la vuelta se hace bastante más pesada.

La cala es impresionante, virgen, aguas súper limpias y totalmente transparentes. Hay un salto muy bueno en uno de los laterales (mirando hacia el mar a la izquierda). Y, andando un minuto por el camí de cavalls, llegas a la cala Mitjaneta, muy pequeñita, con apenas arena, con la misma agua azul transparente y mucho menos concurrida.

Después, desde el parking, se puede llegar a la Cala Galdana, sin necesidad de andar apenas como sí pasaba en la Mitjana. Se trata de una playa muy concurrida, con hoteles, restaurantes y demás alrededor. Esa es la razón por la que nosotros quisimos irnos a otras.

Tras esto, fuimos a las calas Macarella y Macarrelleta. Nosotros fuimos en coche y, como se ve en el mapa, hay que dar mucha vuelta porque toda esta zona de calas es virgen y no hay apenas carreteras, te manda a la principal y de vuelta a la otra cala. Así que, también es muy buena opción, incluso mejor, ir andando desde cala Mitjana por el Camí de Cavalls, unos 45 minutos andando aproximadamente.

El parking de la cala Macarella es mucho más pequeño y se llena rápidamente, nosotros llegamos a eso de las 17 horas y tuvimos que estar esperando a que fuera saliendo la gente para poder entrar al parking, por lo que si se va por la mañana recomendamos madrugar mucho, sobre todo en julio y agosto. Después de aparcar, como en todas las calas de Menorca, hay que andar un ratito. Al llegar se pasa por un chiringuito en el que se puede también comer o cenar.

En cuanto a la cala, a pesar de su fama, a nosotros nos defraudó, el entorno muy bonito, pero el agua (quizá ese día estaba más sucia que de normal) no tenía nada que ver a lo que habíamos visto por la mañana. Así que nos fuimos directamente a la Cala Macarelleta que está a unos 10 minutos andando.

El camino de una a la otra es espectacular y las vistas son alucinantes, se pueden hacer muy buenas fotografías, eso sí es un camino bastante complicado. En cuanto a la cala Macarelleta es más pequeñita que la Macarella y el agua mucho mejor, azul transparente. Lo malo que al estar muy enclavada enseguida se va el sol por la tarde. Aún así la recomendamos totalmente. Como dato, es una cala en la que es muy usual el nudismo.

Por la tarde noche, fuimos a visitar Ciudadela, la otra ciudad, junto con Mahón, más importante de Menorca. Tiene unos 27.000 habitantes y a nosotros nos sorprendió más que Mahón. En cuanto al casco histórico cabe destacar su Catedral y el Ayuntamiento; además de callejear por su entramado de calles. Pero lo que más nos gustó fue el puerto. Es precioso, nosotros lo recorrimos entero y el ambiente es genial, además en las calles de bajada al puerto está lleno de mercadillos artesanales y de tiendas.

Tiendas en la que se debe hacer parada obligatoria es en las de menorquinas, abarcas típicas de la isla. Además, hacia el final del puerto, hay una pasarela de madera al lado de los acantilados que cierran el puerto.

Para dormir, estuvimos investigando un poco por las zonas de playa cerca a Ciudadela y en Sa Caleta, que es principalmente una zona de urbanizaciones, aparcamos justo delante del mar, en unos aparcamientos (cuando se viaja en furgo, hay dos tipos de personas: los que buscan comodidades, tipo baños, restaurantes cercanos…, o los que buscan unas bonitas vistas. Nuestro caso era el segundo). Por la noche, fue espectacular el cielo que se podía ver desde ahí.

6º DÍA: Sur de Ciudadela, Monte Toro y Mahón.

Recorrido sexto día

Nos vamos desde Sa Caleta en dirección a la playa de Son Saura. Madrugamos mucho, ya he dicho repetidas veces que los parkings están llenos a las 8 de la mañana. Y así fue, cuando nosotros llegamos estaban todos llenos excepto el de Son Saura.

A lo largo de la carretera, hay unos paneles luminosos que dicen qué parkings están libres y cuáles no. La playa de Son Saura tiene un parking mayor y, además, no es de las playas más solicitadas. A nosotros no nos afectó que los demás parkings estuvieran llenos porque ir a Son Saura era nuestro plan inicial: ir desde Son Saura andando hasta cala Turqueta para pasar por el resto de calitas intermedias. Pero de no ser así, tendréis que madrugar mucho más. 

Así que, aparcamos en Son Saura y andando vemos en primer lugar esta playa, pero pasamos de largo, puesto que había muchas algas y otras calas que poder visitar. En unos 2 km aproximadamente llegamos a la cala Es Talaier. Habíamos leído que era de las mejores de la isla, la verdad que la cala es muy cuca, pequeñita y diferente, pero el agua estaba un pelín sucia, aún así nos dimos un buen baño.

Desde aquí cogemos el Camí de Cavalls y nos vamos andando a Cala Turqueta (2 km más o menos), otra de las que más nos gustaron. Este paseo del camí fue el que más nos gustó, vas andando por acantilados y te vas encontrando pozas a las que bajamos a hacer snorkel. Realmente bonito, eso sí coged unas buenas zapatillas, el camino es muy escabroso.

La cala Turqueta como dice su nombre tiene unas aguas turquesas preciosas. Nosotros nos pusimos en las rocas que hay al llegar por el camí y nos encantó. Al otro lado de la playa hay también un salto y las vistas son de infarto. Antes de llegar a la cala y también alrededor de esta, hay unas cuevas muy curiosas.

Por la tarde, fuimos a Cala Blanca (habíamos pasado por allí con el autobús el primer día y habíamos visto que había alguna piscina pública y después de tanta playa queríamos un bañito). Se trata de una cala mucho más turística, perfecta para aparcar y con hoteles, restaurantes y demás.

El agua parece estar dividida en dos partes, un lateral espectacular, donde también hay otro salto; y el otro, mucho más sucio.  Nosotros vimos dos bares con accesos a piscinas: el primero Blan Toboganes (con unos toboganes que acaban en una piscina, pero muy pequeña que más bien solo se utilizaba para los toboganes), y el Restaurante Cala Blanca, al que sí que fuimos y pudimos disfrutar de la piscina mientras nos tomábamos algo. Después, nos tomamos una caña en una terraza súper curiosa y diferente, Hola Ola, con una decoración especial, ya que podías sentarte en una barca, en muebles antiguos, en sofás con secadores de peluquería antiguos, realmente una cucada, además todo ello sumado a las vistas.

De camino a Mahón, donde teníamos que devolver la furgo al día siguiente, hicimos una parada en Monte Toro. Se trata del punto más alto de Menorca y desde el cual puedes ver Menorca entera, 360˚ de la isla, e incluso si está despejado se ve Mallorca. La carretera para subir tiene unas curvas muy pronunciadas, nuestra furgo sufrió un poco en la subida. Pero no hay palabras para describir las vistas, además es muy curioso poder ver todo el litoral de la isla.

Ya de vuelta en Mahón, aparcamos para dormir en el mismo sitio que la primera noche y bajamos a tomar un mojito en uno de los bares del puerto donde pudimos escuchar en directo a Paolo Scarpa, el cual nos encantó.

Al día siguiente, autobús a Ciudadela y barco a Alcudia, donde teníamos que hacer tiempo hasta que cogiéramos el avión de vuelta a las 23 horas. Así que, un chico muy majo, que nos vio algo perdidos, nos recomendó los Apartamentos Sofía, donde se podía comer y tomar algo a la vez que utilizabas la piscina. Fue una buena manera de terminar las vacaciones y de olvidarnos del problema de la sal, la arena y demás, puesto que teníamos que coger un avión.

Y hasta aquí la ruta por Menorca en 6 días. Si tenéis alguna duda sobre qué hacer o visitar en esta preciosa isla, no dudes en dejarme un comentario o contactar conmigo a través del cuadro de contacto de la página de inicio. 

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Nos vemos en la siguiente postal.

M.

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