Viajes,  Viena

Viena en 3 días

Después del post Antes de viajar de Viena, vamos ahora con la ruta por la capital de Austria en tres días. 

Este viaje salimos el día 31 de enero llegando al aeropuerto a eso de las 17:25 por lo que prácticamente ese día al llegar al apartamento ya era la hora de cenar y más teniendo en cuenta lo pronto que se hace de noche en invierno y los horarios de Viena; y volvimos el día 3 al medio día. Por lo que tuvimos dos días enteros y algo para hacer el último día por la mañana, pero tuvimos la mala suerte de que hacía muy mal tiempo, así que tampoco pudimos aprovechar demasiado ese día.

Así pues, nosotras salimos el día 31 de enero desde Valencia, algunas, y, otras desde Madrid y nos reunimos ya todas en el apartamento prácticamente a eso de las 18:30 de la tarde.

Para llegar al apartamento, como ya dije en el post de los preparativos, cogimos un transfer con la empresa Civitatis, ya que éramos suficientes para que nos saliera bien de precio (de todas formas todo esto está ya explicado en el post anterior y también las otras formas para ir desde el aeropuerto al centro de Viena).

Una vez hecha la compra y alojadas en el apartamento, lo que nos quedaba de día lo preferimos aprovechar en acercarnos al centro para saber cómo de lejos estaba y por dónde ir para ir más tranquilas al día siguiente.

Una vez en el centro, cenamos en el restaurante Brezlgwölb café. Estuvimos dando vueltas hasta que encontramos uno que nos convenciera por precio y tipo de comida, además de que era ya relativamente tarde para ser Austria. Encontramos este y la verdad que fue un acierto, además de cerrar tarde, el trato fue estupendo y la comida estaba buena. Tiene comida típica de Viena, además de ensaladas, hamburguesas… En cuanto al precio estuvo bien, teniendo en cuenta que los precios de Austria no son los de España.

Una vez terminamos de cenar, queríamos dar una vuelta y no irnos directamente a dormir, por lo que buscamos por Internet un karaoke que estuviera cerca del restaurante y nos fuimos al Babuder´s. Local de karaoke bastante pequeño, pero que tenía su encanto. Había grandes mesas para sentarse, pero, por supuesto, llenas de gente. En cuanto al precio, la entrada es gratuita, pero los precios de las consumiciones son bastante caras.

La gente iba a la barra y pedía la canción que quería cantar, fuera cual fuera, y en las pantallas le avisaban justo antes de cuándo le tocaba cantar. En general, todos se lo tomaban muy en serio, la gente salía a cantar y los demás escuchaban. Era algo diferente a lo que nosotras habíamos visto en España cuando hemos ido a un karaoke de fiesta. Aún así, lo pasamos genial, y cómo fue nuestra estelar actuación, mejor nos lo reservamos para nosotras.

Así, este primer día realmente no hicimos nada de turismo, disfrutamos de la ciudad paseando de noche, vivimos un poco el ambiente del centro y nos fuimos al apartamento a dormir.

En el caso de que hubiera sido ya primavera o verano, con buen tiempo y algo más de luz, habría sido un buen momento para visitar el Prater, el parque de atracciones antiguo, cuya entrada es gratuita, aunque luego las atracciones son pagando (la que más vale la pena es la noria, aunque es algo cara). Sin embargo, después de informarnos un poco, creímos que no valía demasiado la pena, puesto que en invierno no va prácticamente nadie, hay muchas atracciones cerradas y da la sensación de abandono.

 

DÍA 1. Centro de Viena

El primer día, propiamente dicho, comenzamos con un Free tour por la mañana a las 11 con Free tour Vienna. El punto de encuentro era en la Plaza Albertina junto al hotel Sacher, esquina Albertinaplatz y Philharmonikergasse.

La verdad es que no tuvimos suerte. Con el tema de free tour puede que te toque un guía genial y sea tiempo súper aprovechado o al contrario. Nuestra guía era austriaca que sabía español, pero quizá su forma de expresarse no era la más ideal para que consiguieras seguir el hilo. De haber sido menos personas seguramente habríamos abandonado el tour, pero éramos tantas que decidimos continuar, eso sí, cuando llevábamos más de dos horas, decidimos pagarle e irnos. Además fue bastante insistente durante todo el tour, desde que empezó, en que debíamos pagarle, lo cual resultaba bastante brusco.

De todas formas, como hago siempre, os voy a poner el itinerario de lo que vimos con el free tour, por si decidís verlo por vuestra cuenta.

  • Plaza Albertina: suele ser el punto de partida de todos los tours. En esta plaza destacan: el Museo Albertina (palacio con obras de Durero, Klimt, Picasso, Rubens, entre otros); el hotel Sacher con su cafetería donde tomar la famosa tarta Sacher; un conjunto de extraños monumentos contra la guerra y el fascismo realizados por Alfred Hrdlicka .
  • La ópera: desviándonos un poco de nuestro itinerario tenemos al lado de la plaza Albertina la famosa ópera de Viena. Edificio renacentista, en mi opinión precioso, pero que la historia nos cuenta que los ciudadanos de Viena esperaban más de él, lo cual hizo que su primer arquitecto se quitara la vida.

La ópera se puede visitar por dentro, bien en una de las visitas guiadas que se anuncian para diferentes idiomas y horarios en las pantallas donde se venden las entradas. O bien, puedes visitarla acudiendo a alguna de las óperas que tienen lugar cada día. Las entradas suelen ser muy caras si las compras por Internet o en taquilla, pero se pueden conseguir entradas por 3 o 4 euros, para la zona del gallinero, es decir de pie. Para ello, hay que estar en el lado izquierdo del edificio (donde siempre hay una larga cola) unas 2 horas antes de que empiece, 90 minutos antes abren las taquillas. Es algo que si se tiene tiempo suficiente lo recomiendo, pero sino no, pues no es seguro que puedas conseguir la entrada, a pesar de la espera. Las óperas empiezan a las 19 horas, así que a las 17 debería estarse allí.

  • Palacio Hofburg: lugar de residencia de los Habsburgo durante más de 600 años. Enorme conjunto arquitectónico que abarca los antiguos aposentos imperiales, varios museos, una capilla y una iglesia, la Biblioteca Nacional Austriaca, la Escuela española de Equitación y el despacho del Presidente de Austria.

Además de visitar por fuera el palacio y todo su conjunto, que es espectacular, también es posible visitarlo por dentro. Recomiendan sobre todo: Apartamentos Imperiales (Kaiserappartements), el Museo de Sisi y la Platería de la Corte.

El problema de ir tan poquito tiempo es que no se pueden visitar todos los palacios por dentro, por lo que, como nosotras teníamos interés en visitar el palacio Belvedere para ver la exposición de Klimt, decidimos no entrar. Sin embargo, en el caso de que tengáis tiempo es una visita muy recomendable. Horario: de septiembre hasta junio de 09:00 a 17:30 horas; de julio hasta agosto de 09:00 a 18:00 horas. Precio: adultos: 15€, estudiantes de 19 a 25 años: 14€, niños de 6 a 18 años: 9€. Acceso gratuito con Vienna Pass.

La iglesia Augustinerkirche o de los Agustinos es donde se casaron los diferentes matrimonios de los Habsburgo, incluida Sisi. Además en ella se encuentran los corazones de la familia imperial.

En el conjunto del palacio, en la zona de los jardines e invernaderos está también la casa de las mariposas: gran invernadero de estilo modernista con miles de mariposas que se encuentran en libertad. Nosotras intentamos ir, pero los horarios durante el invierno son muy limitados y nos habían cerrado, pero puede ser una visita muy recomendable. El horario es a diario de 10:00 a 15:45 y tiene un precio de 8,5 euros.

También vemos por aquí la Plaza de José II. Es uno de los rincones más bonitos de Viena. En el centro se encuentra una estatua ecuestre que representa al hijo de María Teresa, José II. Fue uno de los racionalistas más notables de la historia del país aunque tuvo un corto reinado.

En esta plaza hay otra de las entradas a la Biblioteca Nacional y a la Escuela española de equitación. En la misma dirección que mira la estatua está el Palacio Pallavicini, cuya fachada está apoyada en bellas cariátides.

Otro de los punto de interés es la Puerta de los Suizos y la capilla (Los Niños Cantores de Viena), de estilo gótico. Es una de las construcciones más antiguas del conjunto del Palacio de Hofburg, que se encuentra concretamente en el Patio de los suizos (Schweizerhof), al cual se accede a través de la Puerta de los suizos (Schweizertor). La capilla Imperial de Viena era el lugar donde se velaba a los difuntos. Pero esta capilla es famosa porque cada domingo y festivo de septiembre a junio, en la Misa Mayor, canta el coro de niños más famoso del mundo, los Niños Cantores de Viena, desde 1498 cuando el emperador Maximiliano I, padre de Felipe el Hermoso, decidiera fundar esta institución para embellecer los oficios religiosos.

Por último, destacamos el Jardín del Palacio con el Monumento de Mozart. Mozart es una de las personas más destacadas de Austria, por lo que las referencias a él las puedes encontrar en esculturas, museos, conciertos…

  • Plaza de San Miguel: en la Michaelerplatz destaca el impresionante Michaelertor del neobarroco, la puerta de entrada a la Hofburg. Frente al palacio está uno de los primeros edificios modernos de Viena: la Looshaus. El edificio más viejo en Michaelerplatz es el Michaelerkirche, durante mucho tiempo la iglesia parroquial de los emperadores. En el centro de la Plaza hay un espacio abierto, con restos romanos y medievales. También se puede visitar la Iglesia de San Miguel, que es gratuita y destaca su cripta.
  • Plaza de María Teresa: amplia plaza presidida por el monumento María-Theresien-Denkmal a la emperatriz María Teresa (cuya hija fue María Antonieta). Lo que tiene en la mano es la Pragmática Sanción, por la que su padre Carlos VI declaró la indivisibilidad de las regiones de Austria. A sus pies está el canciller Kaunitz y Mozart, Gluck y Haydin. Mozart está representado como un niño.

A ambos lados de la plaza, están el Museo de Historia del Arte y el Museo de Historia Natural. Ambos de finales del XIX de estilo neorenacentista y tan solo se distinguen por la estatua que los corona, porque por el resto son simétricos. En la plaza también están los Establos de Corte construido por la familia Fischer von Erlach al estilo barroco a principios del siglo XVIII. Sirven hoy de escenario para el Palacio de Ferias y Exposiciones de la ciudad.

  • Plaza de los Héroes: es una plaza de gran importancia histórica. El 1938, Adolf HIltler anunció desde aquí la incorporación de Austria al III Reich. Durante la gran reconstrucción de Viena del siglo XIX, Heldenplatz o la plaza de los héroes se diseñó como centro de un majestuoso foro imperial contiguo al complejo de Hofburg y rodeado de nuevos edificios que albergarían la colección de arte imperial.

El Neue Burg (castillo nuevo) se completó en 1913, aunque para ese momento la monarquía ya había entrado en declive. A la plaza se accede por la Burgtor (puerta del palacio) en frente de la plaza de María Teresa, construida en el año 1824 para conmemorar la victoria sobre el emperador francés Napoleón Bonaparte en la Batalla de las Naciones, aunque más tarde se convirtió en monumento al soldado desconocido. Hay dos figuras ecuestres que encarnan al archiduque Carlos y al príncipe Eugenio de Sajonia.

  • Avenida Ringstrasse: es la avenida más famosa de Viena, en la que se encuentran sus monumentos más famosos. Fue construida donde se encontraba la antigua muralla. Es una avenida circular que separa los barrios del Hofburg y Stephansdom del resto de la ciudad. En ella tenemos diferentes edificios (algunos ya los hemos ido viendo como la ópera): Parlamento, Ayuntamiento, Iglesia Votiva, Universidad…
  • Jardín Popular (Volksgarten) con el Monumento de Sissi: todo el mundo que visite Viena va a oír hablar de Sisi, no una sino cientos de veces.

Es una de las personalidades más conocidas de Austria. Su historia, que podría haber sido una bonita historia de amor, realmente fue una historia triste, plagada de desgracias. Para hacer un pequeño resumen de su historia, podemos decir que el emperador Francisco José debería haberse casado con la hermana de Sisi, Elena, sin embargo en el momento de encontrarse con ella, acabó “enamorándose” de Elisabeth, más conocida como Sisi, y así es como se casaron cuando ella no tenía más de 17 años.

Lo primero que se le exigía a una emperatriz era tener descendencia masculina, sin embargo tuvo primero dos hijas, una de las cuales falleció con solo dos años. Cuando ya por fin tuvo un hijo varón, ella sintió que ya había cumplido con su deber de emperatriz y se retiró a viajar y escribir. Además de que nunca se le consideró buena madre y se le retiró de la educación de sus hijos.

Sisi nunca se adaptó a la vida de palacio, nunca entendió esa forma de vida, donde lo puedes tener todo, excepto la libertad, llegó a llamar al palacio una jaula de oro. Era una mujer muy hermosa con gran personalidad que no pudo adaptarse a una forma de vida tan estricta. Donde quizá fue más feliz fue durante sus estancias en Hungría.  A la única hija que pudo educar fue a la última a la que cariñosamente llamaba “mi hija húngara”.

Tras la muerte de su hijo, sus depresiones se agudizaron y se retiró de la vida pública, es más ya no permitía que se le hicieran fotos con la cara descubierta. En 1898, Sisi fue asesinada por un anarquista, Luigi Lucheni, clavándole un cuchillo en el corazón.

  • Columna de la Peste y Iglesia de San Pedro: en la vía Graben se encuentra esta enorme columna votiva que fue construía tras vencerse a la peste que había dejado a más de 76000 fallecidos y así lo había prometido el emperador Leopoldo I, en honor a la Santísima Trinidad, puesto que esta orden había construido hospitales para luchar contra la enfermedad. Es de estilo barroco y la peste es representada por una anciana decrépita vencida por la fe.

La Iglesia de San Pedro de Viena está inspirada en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Tras haber sido arrasada por dos incendios, fue reconstruida como la iglesia barroca que podemos ver hoy. Su entrada es gratuita y es muy bonita por dentro. Horario: de lunes a viernes: de 7:00 a 20:00 horas. Sábados, domingos y festivos: de 9:00 a 21:00 horas.

  • Catedral de San Esteban: símbolo religioso más importante de Viena. Está coronada por una gran torre con forma de aguja (Steffl) construida en estilo gótico con 137 metros de altura, a la cual se puede subir, tras un gran esfuerzo, y obtener unas vistas muy bonitas, por un precio de 6 euros.

De su exterior destaca su tejado de azulejos de colores. La entrada es gratuita, aunque para pasar a los diferentes espacios como las catacumbas, la torre, las campanas… hay que pagar. El horario es de lunes a sábado: de 6:00 a 22:00 horas. Domingos y festivos: de 7:00 a 22:00 horas.

Este es el recorrido que se hace con el free tour. Tras esto, nosotras nos fuimos a comer al restaurante Kolar, donde puedes tomarte unas pitas de diferentes ingredientes, realmente buenas y muy bien de precio.

Por la tarde, nosotras decidimos desandar un poco lo andado y volver a visitar algunas zonas que habíamos visto con el free tour porque es cierto que se ve todo de forma un poco atropellada.

También paseamos por la Kärntner Strasse que es la calle de los comercios.

Y además decidimos entrar a la Biblioteca Nacional de Viena, cuya entrada fueron 8 euros, pero aunque es tan solo una sala, la verdad es que la biblioteca es preciosa. En ella además puedes ver cartas, papeles, partituras de diferentes compositores como Bach, Beethoven… al mismo tiempo que escuchar parte de sus obras en unos auriculares.

Ya un poco cansadas de hacer turismo, decidimos adentrarnos en el ocio de la capital austriaca y nos fuimos hacia el Triángulo de las Bermudas, pasando por el barrio judío (donde se puede ver el monumento conmemorativo a Rachel Whiteread, los restos de la sinagoga medieval y el museo del judaísmo), a tomarnos unas cervezas y cenar.

Entramos al Bermuda Bräu, donde nos encontramos con cosas buenas y cosas malas. Al pedir las cervezas nos ofrecieron unos chupitos (que, por supuesto, tuvimos que acabar pagando) y también cenamos. La cena estuvo muy bien, probamos varias cosas típicas de Viena como, por supuesto, el Wiener Schnitzel. Pero el problema vino a la hora de pagar, además de que el precio fue realmente elevado para lo que cenamos y bebimos, nos obligaron (por primera vez en todo el tiempo que llevábamos en Viena) a pagar una propina obligatoria, sin habernos avisado antes de que esto nos podía pasar.

A pesar de llevarnos un poco de mal sabor de boca, decidimos compensarlo yéndonos a conocer la noche vienesa (ya de antemano adelanto que no tiene nada que ver con la española). Comenzamos en un bar de estilo cubano que teníamos en frente del restaurante: Cuban Soda Zone, donde nos tomamos unos cócteles y donde la camarera, muy simpática, nos recomendó ir al Dakiri, un bar de chupitos que, para ser Viena, estaba muy bien de precio.

Tras esto preguntamos dónde podíamos ir a bailar y nos recomendaron el Dancezone, discoteca de ambiente español y latino con música latina, y que, por lo que nos dijeron unos españoles que estaban ahí de erasmus, era el mejor sitio que encontraríamos para salir de fiesta, puesto que en Viena no suelen salir mucho o las discotecas suelen ser de música más electrónica. La entrada nos costó 10 euros (más 2 de guardarropa obligatorio), pero la verdad que nos lo pasamos el grande. Eso sí, parecía que estuviéramos en España de fiesta. Y, de aquí, a dormir para seguir con nuestro siguiente día.

DÍA 2. Palacios y Hundertwasserhaus

El segundo día lo reservamos para las zonas más alejadas al centro. Para movernos, al ser ocho personas, nosotras nos decantamos por Uber, pero a todos estos lugares se puede llegar en transporte público.

Lo primero que visitamos este segundo día fue:

  • Palacio de Schönbrunn. Es el palacio más grande de Viena y quizá el más espectacular. Sirvió de residencia de verano a la familia de los Habsburgo. Según pude leer antes de viajar a Viena, si hay que decidirse por entrar a uno y ver el palacio, lo que más recomiendan es visitar este, pues su interior deber ser precioso. Sin embargo, nosotras nos decantamos por el de Belvedere para ver, como ya he dicho, la exposición de Klimt. Así que nosotras lo visitamos por fuera.

Es realmente imponente, no solo el palacio en sí con su color característico amarillo, sino todo lo que le rodea, la gran cantidad de terreno. Sí que es cierto que en primavera y en verano, con todo verde, debe ser el doble de bonito, pero aún así vale la pena.

Es muy recomendable subir a la rotonda, a pensar de las cuesta, puesto que las vistas del palacio y de Viena son espectaculares.

En cuanto al horario para visitar el interior: desde el 1 de abril hasta el 30 de junio: de 8:30 a 17:30 horas. Desde el 1 de julio hasta el 31 de agosto: de 8:30 a 18:30 horas. Desde el 1 de septiembre hasta el 31 de octubre: de 8:30 a 17:30 horas. Desde el 1 de noviembre hasta el 31 de marzo: de 8:30 a 17:00 horas.

Hay diferentes precios: grand tour: 20; imperial tour: 16; laberinto: 6; glorieta: 4,50. Precios más baratos para menores de 6 a 18 años; y gratis con la Viena Pass.

Una vez visitado el primer palacio, nos fuimos en dirección al segundo, el de Belvedere, pero antes hicimos una parada para comer. Como era domingo, la mayor parte de los sitios a los que fuimos estaban cerrados, pero encontramos cerca el restaurante Daniel Classics, que es el restaurante del hotel Daniel. De primeras nos encantó, la decoración es preciosa y tenía todo muy buena pinta. A mí personalmente la comida me gustó mucho, pero cuidado con el picante porque muchas de las cosas que pedimos picaban bastante, así que preguntar antes de pedir. En cuanto al precio, pues similar a todos los que habíamos ido antes, incluyendo la bebida aproximadamente unos 18 euros por persona.

  • Palacio Belvedere: consta de dos palacios: el Alto Belvedere, con una fachada llamativa y muy elaborada; y el bajo Belvedere, donde se exponen las obras de artistas emblemáticos de la ciudad. Estos dos palacios están unidos por un jardín francés precioso.

Antes de ir había leído que era más bonito el otro palacio, sin embargo, a mí lo que es el edificio me gustó más este. Como ya he dicho nosotras decidimos entrar a ver el museo de este palacio donde hay gran cantidad de obras, pero sobre todo destacan las obras de Klimt, en concreto el Beso. El precio son 14 euros y abre hasta las 17:30. Para mí, sí que vale la pena entrar al museo, la obra de Klimt me pareció espectacular.

Una vez saliamos del museo, cogimos otro Uber para ir a las famosas casitas de colores:

  • Hundertwasserhaus: bloque residencial construido por Friedensreich Hundertwasser. Parece un colorido puzzle en la que los suelos no son rectos, sino ondulados, y donde en el interior de las habitaciones crecen árboles cuyas ramas asoman por las ventanas. Recomiendo ir durante el día para poder verlas con luz, aunque está claro que en invierno es difícil poder ver todo de día, ya que anochece demasiado pronto.

De vuelta andando hacia el centro pasamos por la Iglesia de San Carlos Borromeo, la cual es muy bonita y vale la pena verla por fuera. Entrar cuesta 8 euros.

Después de un día tan completo nos tomamos un crep para merendar en Crêpe & Waffle Paradise y, de ahí, a cenar al apartamento.

DÍA 3. Café central y pasaje Freyung

La última mañana la habíamos reservado algunas para visitar el Cementerio Central de Viena donde están las tumbas de Beethoven o Schubert. Para llegar allí hay que ir en transporte público, ya que está algo alejado y abre hasta las 17 h.

Otras querían volver a pasear por las calles del centro. Sin embargo, el tiempo no nos acompañó, hacía viento y llovía, por lo que decidimos utilizar la mañana en hacer alguna compra de última hora y tomarnos un café en alguna de las famosas cafeterías de Viena.

La cafetería por excelencia es el Café Central. Desde que se abrió en 1876 ha reunido a personajes importantes relacionados con la literatura, el arte, la cultura… Se encuentra en la planta baja del palacio Ferstel, de estilo neorrenacentista (todos los edificios de esta zona valen la pena admirar). Lo característico de esta cafetería no es tanto el café, sino lo bonita que es, la decoración, la arquitectura, las lámparas, los retratos… En cuanto al precio, no es especialmente barata, pero vale la pena verla por dentro.

Teniendo en cuenta que no teníamos demasiado tiempo y que siempre hay mucha cola para entrar, nosotras seguimos andando hasta el Pasaje Freyung, que también es parte del mismo palacio, Ferstel, donde además de valer la pena pasearlo por lo bonito, hay varias cafeterías y tiendas. Es un rincón muy bonito de Viena, con mucho encanto y con una arquitectura e iluminación muy bonita. Es cierto que si no vienes aposta puede pasar desapercibido, pero vale la pena hacer una pequeña parada.

Tras tomarnos nuestro café, cogimos un Uber hasta el apartamento y allí nos esperaba nuestro transfer para llevarnos al aeropuerto, puesto que nuestro vuelo salía a las 16:20.

Y, así, terminaba nuestro viaje por Viena. Un viaje que sería difícil describir en una sola palabra, hacía demasiado tiempo que no nos juntábamos casi todas las amigas para irnos de viaje. Pero, ahora ya no hay marcha atrás, la promesa está hecha, cada año por estas fechas volveremos a juntarnos para seguir descubriendo nuevos lugares. 

Y hasta aquí la ruta por Viena en 3 días, ha sido una ciudad que me ha encantado conocer. Es un verdadero museo, ya no solo por el arte que tienen todos sus museos, que es mucho, sino porque cada uno de sus edificios es realmente impresionante.

Si tenéis alguna duda sobre qué saber o hacer antes de viajar a Viena, no dudes dejarme un comentario o contactar conmigo a través del cuadro de contacto de la página de inicio. 

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Nos vemos en la siguiente postal.

M.

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